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¿Qué haré con el dinero de la lotería?

20 Nov

Puede que este sea el post más superficial que he escrito en mi vida y sería casi imposible listar todos los planes que tengo, pero cuando me gane la lotería tiraré toda la ropa que tengo y la compraré nueva. No me preocuparé por las marcas y tampoco por los precios. Elegiré lo que me gusta y pagaré sin chistar.

Usaré el dinero para irme a un spa a darme un buen masaje cada semana. También me haré todo tipo de tratamiento láser existente para no volver a saber más nunca de cuchillas, afeitados, depilación y cera hirviendo sobre mis ingles. Me cambiaré los implantes y me los aumentaré ligeramente. Me pondré esos modernos que duran toda la vida y renunciaré a hacerme algún otro tipo de cirugía. No usaré ninguna variedad de cremas ni productos de belleza para retrasar mi proceso de envejecimiento. Me desrizaré el cabello o en su defecto me permitiré irme a la peluquería cada dos días a que me lo sequen, me lo ricen, me lo planchen y me lo arreglen de vez en vez diferente; un look sencillo pero decente.

Usaré el dinero para pagar las deudas de cuantos me rodean. Llamaré a unos cuantos conocidos y sólo les preguntaré una cantidad. Firmaré cheques y se los enviaré anónimamente. No quiero saber de más rollos de carros embargados ni apartamentos subastados por impago, ni negocios de familiares en quiebra, ni juicios por celebrar, ni de hipotecas exorbitantes. Compraré una casa para mi suegra, una para mis padres, una para cada uno de mis hermanos y quizás también otra para mi futura descendencia.

Usaré el dinero para celebrar la boda de mis sueños quizás por triplicado para que todos mis seres queridos puedan asistir: los de Venezuela, los de USA, los de aquí; y luego me iré a Las Vegas a casarme también allí, just for the sake of doing it. Seguramente optaré por una ceremonia sencilla junto al mar o tal vez por una fiesta a todo dar. Celebraré mi luna de miel en un crucero por Alaska, Europa o el Caribe o tal vez en cambio decida irme a relajar en Capcana.

Cuando vuelva vestiré mi mejor taller mientras acompaño a mi marido al banco, vestido con su Armani blanco y zapatos de cuero a medida con la intención de mandar a los prestamistas a la mismísima mierda, pero con estilo.

Compraré entonces mi vivienda en un lugar tranquilo donde se respire paz y tranquilidad, tal vez en la cima de una montaña o en un pueblito lejano. Allí tendré mi propia cocina para la repostería, mi estudio para el scrapbooking y mi cuarto de revelado de fotografía. Tendremos una sala de juegos y un gimnasio privado al aire libre pero sin entrenador personal. Construiré una piscina infinita y una barbacoa en la que dé gusto cocinar, con fabricadora de hielo incluida. Compraré para el jardín aquella mesa del Corte Inglés con hielera incorporada en el centro. Tendré una doble ducha y un jacuzzi. No faltará el Beagle ni el jardín Zen que construiremos cerca de la fuente junto a la que también colocaré alguna escultura de buda en tamaño real.

Usaré el dinero para suscribirme a UNICEF y patrocinar a esos niños que de momento sólo son parte de un folleto colocado sobre mi mesa. Seguiré haciendo donaciones como lo hago ahora, pero de muchísima más cantidad. Compraré algún coche cómodo para cuando no utilicemos la Path Finder y aparcaremos el Hummer en el jardín. Comeré una vez a la semana en algún restaurante local y me aseguraré de que siempre haya flores frescas sobre la mesa. Tendré un televisor de muchas pulgadas y perfumaré la casa con ambientador de vainilla. Compraré luego una casa de verano junto a un muelle privado cerca del mar, pero no tendré ninguna embarcación. Sólo un puente de madera que me lleve hasta la orilla del océano o quizás de algún lago. Al final tal vez me conforme sólo con las vistas.

Usaré el dinero para estudiar. Me iré a hacer aquel curso de repostería en el McFatter y algún master en Gerencia o Recursos Humanos. Haré un curso de fotografía y me compraré la mejor cámara del mercado o tal vez sólo aquella que me vaya mejor a mí. Dedicaré mi tiempo libre a hacer fotos en todos los lugares que pienso visitar y luego a montar álbumes hermosos para recordar. Estudiaré idiomas y me iré a Alemania a perfeccionar esa lengua. Además aprenderé Francés e Italiano como mínimo. También pasearé por Paris y subiré a cenar a la Torre Eiffel. Visitaré Santorini y todas las demás islas Griegas; no faltará una parada en la Acrópolis de Atenas. Luego me iré de compras a Londres mientras aprovecho mi visita a Inglaterra para visitar los Stonehenge, el Louvre y otros lugares de interés.

Me tomaré unas vacaciones en Hawaii y luego visitaré a mis amigos de Miami a la vez que me voy una vuelta por Disney. Pasearé por las Calles de Nueva York y recorreré el puente de San Francisco. Pasaré por Boston y Toronto y me iré a esquiar a Canadá o quizás a los Alpes Suizos. Llegará también el turno de viajar por Italia y España. Me bañaré en los mares de las Islas Baleares y de la Costa del Sol. Comeré mariscos en Galicia, iré a la feria de San Sebastián, echaré una moneda en la Fontana de Trevi y me sacaré fotos en el Coliseo Romano; comeré todos los días en el restaurante de unos buenos amigos y daremos un paseo en Góndola cuando estemos en Venecia.

Más tarde admiraré la majestuosidad de las Cataratas del Niágara y de las Pirámides de Guiza. Saludaré al Cristo Redentor y caminaré por La Muralla China. Iré a visitar el Machu Pichu y las pirámides del Sol y la Luna. Luego pasaré por El Salto Angel y la Gran Sabana; también visitaré los Médanos de Coro y el Pico Bolívar y volveré a la Isla de Margarita y a Puerto de la Cruz a recordar el olor que tienen las playas entre las que quedó mi niñez. A la vuelta recogeré a la suegra para volver a tierras Mexicanas a darnos un buen baño en las playas de Acapulco y Cancún. Después me iré a Sydney a ver a los canguros y tal vez entonces decida quedarme a vivir allí.

Celebraré mi cumpleaños número 30 con castillos hinchables y piñatas para adultos; y pensaré entonces en tener una buena descendencia. Mi casa volverá a ser la casa de las fiestas y en ella albergaremos recuerdos de bautizos, comuniones y bodas familiares a medida que la familia crezca. Aprenderé a tocar el piano y la guitarra y me permitiré ir a nadar con los delfines. Matricularé a mis hijos en un colegio bilingüe y procuraré trasmitirle los valores más importantes de la vida; entre ellos que el dinero no hace la felicidad y que nunca habrá suficiente para comprar el viento, el sol, la lluvia, el calor, la alegría, el dolor, la salud, el amor y la vida. Pero cómo ayuda!

 

 
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Posted by on November 20, 2011 in no te llevo naylon!

 

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