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Después están todos esos momentos…

14 Sep

Confieso que esto de meterme a mujer independiente no ha sucedido de la forma que yo alguna vez soñé; si algo me ha caracterizado siempre es mi gusto por salirme con la mía, así que cuando llegué a los 25 comenzó a atraerme la idea de irme a vivir por mi cuenta porque sentía que necesitaba mi espacio y, tras una fracasada relación, estaba también cansada de no poder ir a mi ritmo y no tenía ganas de meterme en compromisos “maritales” que me impidiesen hacer las cosas como yo quería.

 

Me hubiese gustado tener la oportunidad de irme a vivir sola una temporada: sin padres, sin novio, sin compañeros de piso y sin marido; lo cual podría considerarse hasta cierto punto insólito si contemplamos que me crié en un perfecto hogar venezolano en el que culturalmente lo normal es que uno se marche de casa cuando se casa y por tanto pase directamente de vivir con los padres a vivir con el marido.

 

Mi idea de independencia suponía también un alto nivel de libertad y tan pocas obligaciones como fuese posible:

 

  • llegar y salir de casa cuantas veces me diese la gana, a la hora que me diese la gana, a hacer lo que me diese la gana sin tener que dar una sola explicación ni tener en cuenta a nadie más;
  • echarme en el sillón cuando quisiera, a ver lo que quisiera, hasta la hora que quisiera sin nadie que me dijese que no le gusta lo que veo, que me quitase el mando para poner un partido del Madrid o que me mandase a la cama porque es hora de dormir;
  • comer a la hora que se me antojase, lo que se me antojase y la cantidad que se me antojase sin nadie que me dijese que me va a caer mal la comida, que lo que como es poco, que estoy muy delgada y que una fruta o M&M’s no son desayuno;
  • no tener que cocinar, limpiar ni tener cada cosa en su santo lugar sino mantener un desorden organizado a mi manera;
  • hacer la colada máximo 1 vez al mes y no saber más nada de lavar, secar, planchar, doblar y colgar ropa durante los siguientes 27, 28, 29 ó 30 días (según qué mes).

 

(la lista podría continuar pero you get the idea) aunque como he dicho, aquello tan sólo era una IDEA (pensamiento/concepto) de cómo quería que fuese mi emancipación porque en realidad dar el paso hacia mi soberanía individual ha involucrado algo muy diferente; una convivencia necesaria y un amplio nivel de tolerancia:

 

  • considerar las actividades y horarios de mi pareja para intentar compatibilizarlos con los míos de forma tal que cada quien haga sus cosas y su vida pero a su vez encontrando ratos en común para ambos
  • tener que calarme (a su favor diré que sólo de vez en cuando, aunque él diga que nunca) programas de televisión como Tonterías las justas, El Intermedio, Sé lo que hicisteis y afines (cuando llegaba la hora de comer mientras vivía con mis padres esta era una de las cosas que más detestaba, e ingenua yo, pensé que la vaina se acabaría cuando me fuese a vivir por mi cuanta pero NO ha sido así porque mi pareja resulta disfrutar también de esta basura programación)
  • preparar cada día algo decente de comer y pensar en qué llevaré al día siguiente para almorzar en el curro (soy afortunada porque mi pareja es un chef autodidacta que cocina como los dioses para mí cuando yo no puedo hacerlo) o preocuparme de que el menú del día encaje dentro de las costumbres de ambos (porque yo como la pasta, las lentejas y los garbanzos como acompañantes y él los come como platos únicos; y así sucesivamente)
  • pactar un día a la semana para limpiar, mantener la casa razonablemente arreglada, y asegurarnos de que el apartamento cumple con un mínimo de condiciones como para poder seguirse llamando “hogar” y además ser un espacio habitable
  • hacer la colada mínimo 1 vez por semana para que el señorito tenga medias y calzoncillos limpios (aunque la mayoría de veces se encarga él si yo estoy en el curro)

 

(entre otros) y así pues, me encuentro desde hace ya unos meses viviendo por primera vez por mi cuenta acompañada de mi novio.

 

 

Siendo francamente sincera, lo hicimos un poco por conveniencia y otro por necesidad; es cierto que aunque me he liberado del yugo de mis padres he tenido que adaptarme al de mi pareja  (no quiero decir que él sea dominante ni autoritario, simplemente quiere decir que no he podido tener la oportunidad de vivir SOLA como yo quería, que tampoco quiere decir que si lo hubiese hecho me hubiese gustado), pero también es verdad que son dos “yugos” muy diferentes y que ahora tengo un mayor nivel de libertad en cierto sentido, aunque también en otro sentido un gran nivel de responsabilidad que antes no tenía.

 

En mi caso la oportunidad de independizarme se presentó bajo esas condiciones y como no podía hacerlo por mis propios medios opté por echarle pichón a lo de la vida en pareja reprimiendo así mi idea original de liberación en algún rincón de mi ser. Pero el problema de mi planteamiento original no era en sí la idea, sino las expectativas que yo cree alrededor de ella y que definitivamente no han sido satisfechas al 100% simplemente porque la convivencia con otra persona implica no sólo adaptarse a las costumbres y al ritmo de otra persona sino también, casi automáticamente, que uno no puede hacer lo que le da la gana el 100% de las veces.

 

 

Pero este no es un post de protesta, no me malentiendan; es más bien uno de reflexión sobre cómo los seres humanos idealizamos la vida, nuestra existencia, nuestro futuro, nuestras relaciones, a los otros seres que nos rodean; y por sobretodos las cosas es un post en el que pretendo decir que a veces incluso cuando las cosas no son como las soñamos, encontrarnos con aquello que no queríamos para nosotros mismos puede en ocasiones terminar siendo deseable y hasta mejor de lo que pensamos.

 

Es por eso que uno debe ser cuidadoso con lo que desea y siempre sopesar las cosas; poner las situaciones en perspectiva y comprender que cada realidad tiene sus pros y sus contras, como (casi) todo en la vida.

 

 

Y después están todos esos momentos de intimidad, de complicidad, de colaboración, de comprensión, de amistad, de confianza, de cariño, de humor, de esparcimiento y de compromiso (todo junto a él) que me hacen sentir que dar este paso ha valido la pena y que me recuerdan cuán afortunada soy.

 
1 Comment

Posted by on September 14, 2011 in aquí entre nos

 

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One response to “Después están todos esos momentos…

  1. klau16

    September 15, 2011 at 20:04

    Nuevamente identificada con este post y al máximo…

    Te cuento mi experiencia hace 2 años me fui a vivir con mi pareja en ese entonces novio hace 1 año, yo deseaba irme de casada pero el era un hombre al que el matrimonio parecía darle alergia y de romántico nada, por lo que igual que en tu caso por conveniencia decidimos alquilar un piso y darnos a la convivencia.

    Yo estaba muy enamorada, y pensaba que el me seguía el ritmo, siempre fue un poco seco pero aun asi yo llegue a idealizarlo a un punto tal que para mi era perfecto, cambie todas las veces que no hacia algo por mi por una excusa, siempre excelente y siempre tratando de ver el lado positivo.

    El gracias a Dios me ayudaba con la limpieza y yo hasta pensé que llevábamos una vida bonita, no era nada fuera de lo normal pero imagine que asi es como era. Nos levantábamos temprano todos los dias, íbamos al trabajo llegábamos tarde, el se adueñaba del control de la tv y preparábamos la cena y a dormir para repetir la fucking rutina dia a dia durante mucho tiempo.

    No digo que no hayamos tenido vacaciones, si las teníamos y nos iba muy bien, solo que el día a dia se me hizo tan pesado, entre en un estado de letargo, de querer ir salir a medio noche con mis amigas de fiesta y no poder porque tenia un compromiso, de querer dormir hasta la hora que me diera la gana los fines de semana y no poder porque el tenia otros planes o porque estaba holgazaneando, y como esos miles de ejemplos.

    Luego comenzamos a discutir mas de los normal, ya el sexo era algo de una o dos veces a la semana cuando antes era diario, me hacia recordar mi relación pasada en la que entregue todo mi amor pero no sentía que había correspondencia y aunque queria terminarla nunca me atreví hasta que llegamos a un punto en que ya no era posible seguir juntos y nos separamos, rápidamente conoci a este hombre y pensé bueno vamos a ver, no pense que podia enamorarme nuevamente pero asi lo hice, mis amigas siempre decian, uno se puede enamorar mil veces solo que es muy cobarde para intentar…De pronto entendi que era muy joven aun para calarme esa situacion y tome la decision de irme, luego de ver una excelente pelicula de Julia Robert -comer, rezar, amar- al siguiente dia recogi y me fui, a el no parecio importanle demasiado y aunque eso me dolio un poco, decidi que ahora si ba a vivir mi vida como yo queria y encontrarme conmigo misma.

    Alquile un piso un poco mas pequeña y comence mi aventura, han pasado ya 11 meses desde aquel entonces y aunque al principio me daba un poco de temor y quizás muchas veces pensé en regresar, hoy estoy mas segura que nunca que es la mejor decision que he tomado, puedo hacer lo que yo quiera cuando yo quiero, tengo un nuevo novio con el cual aunque llevo una relacion completa y aunque siento nuevamente estar enamorada, no quiero permitirle entrar en mi espacio que por fin logre que fuera mio, asi que se queda una que otra vez a la semana pero siempre me queda mi espacio para disfrutar. Este si es una relacion que considero mas sana, el habla de matrimonio e hijos, me lleva de paseo y disfrutamos mucho tiempo, pero todo a su tiempo.

    No se cuando tiempo estare asi, quizas unos meses mas o hasta llegue a los años, pero siento que a pesar de todo lo contrario que me decian -que si te vas a sentir sola, que si eso no es lo apropiado, que si vas a botar una relacion por nada- esta fue una excelente decision y no me arrepiento en absoluto.

    Mi recomendación para ti es que si ese sientes que es el hombre de tu vida entonces estas en el camino adecuado, ahora si tienes alguna duda quizas deberias coger aire y arriesgarte a vivir tu vida de la forma en que tu la desees.

    Saludos
    Klau

     

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