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¿Pizza o Policía?

25 May

Tengo que reconocer que lo primero que me vino a la cabeza cuando leí esta frase fue la vez que siendo víctima de en un accidente de tráfico (el día en que iba de camino a que me condecorasen por mis méritos universitarios), la persona que iba conmigo en el coche (gracias a Dios), atinó a marcar el “911” sólo para que nos pusieran en espera antes de atender nuestra “emergencia”… Como para que hubiese sido grave y nos hubiésemos quedado ahí pues…

Cuentos de estos hay muchos y los míos de hoy no rememoran la historia que acabo de contar; sino otras ocurrencias ¿menos graves? que han tenido lugar recientemente en el edificio que alberga la mayor parte de mis horas de curro estos días: el aeropuerto.

No sé si son ideas mías pero por eso de que se encuentran en un edificio delimitado como lo puede ser, por ejemplo, un aeropuerto, pensé que el trabajo de la policía en una construcción tan relativamente “hermética” se vería simplificado: los accesos están cerrados, nadie puede entrar ni salir a las áreas de seguridad sin pasar antes por un control policial; hay pocos rincones en los que esconderse y en teoría, el cuerpo policial que trabaja en el aeropuerto sólo debe preocuparse de la seguridad del aeropuerto ¿no? ¿qué tan difícil o complicado puede ser?

Hace un par de semanas me llegaron unos pasajeros rusos a la facturación en plena hora de check-in; los pasajeros no volaban con la aerolínea para la que trabajo y tampoco hablaban ninguno de los idiomas que yo puedo hablar (a medias o bien) y entender, así que acabamos entendiéndonos con señas y con cruces de palabras que quizás sólo por el tono de voz podríamos ser capaces de imaginar sobre qué iban…

Los pasajeros querían pesar su equipaje antes de plastificarlo, pero en Tenerife tenemos prohibido pesar los equipajes en otro momento que no sea durante la facturación. Sé que en otros aeropuertos ofrecen este servicio, pero no es nuestro caso y las multas que puede acarrear hacerlo son muy altas; sin mencionar el hecho de que una vez que le haces el favor a uno, se lo tienes que hacer a todos, porque vamos a estar claros; nadie quiere que le cobren kilos de exceso y menos si ya has pagado por poner un plástico de seguridad alrededor de la maleta.

No es que yo no lo comprenda; es que como las políticas son estrictas no pienso arriesgarme a que ruede mi cabeza por algo que puedo evitar fácilmente; así que como los pasajeros ni siquiera volaban con nosotros y además nuestra facturación aún estaba operativa y no me daba la gana de retrasarla por culpa de ellos, les pedí a los rusos que se fueran y les expliqué que no podían pesar su equipaje allí; grave error, sólo faltó que me mandaran a la mafia a “eliminarme”.

Los pasajeros en cuestión comenzaron a dar gritos e insultos; sólo atiné a escuchar un “fucking” que no sé a qué venía, pero lo cierto es que después de un buen rato de discusión y cuando la vi que la cosa se estaba poniendo color de hormiga y los pasajeros se negaban a retirarse, decidí llamar a la policía. Le expliqué a la policía el incidente y después de todo, el agente que me atendió me hizo la siguiente pregunta: “¿y hay algún problema?”. NOOOOO!!! pensé yo… Te llamo porque no tengo nada mejor qué hacer!

Le respondí al oficial que para mí ya era un problema que unos pasajeros que ni siquiera volaban con nuestra aerolínea se pusieran a insultarnos y a dar gritos en la facturación mientras aún estábamos atendiendo a nuestro pasaje. Por supuesto que no esperaba que dejaran lo que estaban haciendo y salieran corriendo a auxiliarnos; aunque no hubiese estado de más que enviasen a alguno de los oficiales a darse una vueltita por allí “por si acaso”.

Yo me pregunto si es que tiene que haber sangre para que la policía considere a pasajeros disruptivos “un problema”; a mí me pareció un poco fuerte que ni se inmutaran.

Hace una semana llamaron a la puerta de la oficina cuando ya estábamos a punto de cerrar y me aparece en la puerta una pasajera de otra aerolínea a decirme que se le había perdido un bolso blanco y que no sabía qué hacer. Le dije que contactase a su aerolínea para que avisaran a la policía, pero justo después de que volví a mi lugar de trabajo, vi desde la oficina un bolso abandonado en unas sillas que cumplía con las características del bolso que anteriormente me había comentado la pasajera.

Contacté con la policía para comentarles lo que había pasado, puesto que ya yo no sabía a dónde había ido la pasajera. El agente que me atendió me dijo que estaban “muy ocupados” con una detención y que vería si podía mandar a alguien. Pasaron los minutos y la policía no apareció NUNCA; lo que sí apareció fue una oleada de pasajeros alemanes que en cuestión de segundos hicieron desaparecer el bolso abandonado.

Yo me pregunto si tiene que explotar una bomba como para que la policía decida que un equipaje abandonado, por grande o chico que sea, es algo que requiere de su atención…

Eso sin mencionar la cantidad de veces que se nos han presentado en las puertas de embarque pasajeros con tarjetas de embarque de otras fechas o con otros nombres que no son los suyos y que incluso en ocasiones han llegado a estar a bordo del avión antes de que “alguien” detecte que no deberían estar allí o que entraron con una documentación que no era la correspondiente.

No es una broma, les hablo de pasajeros que han tenido que pasar por un control de seguridad al que sólo pueden acceder personas que tengan un billete aéreo (supuestamente de ese día) y de pasajeros que una vez en el área de salidas tienen que pasar otro control policial donde les verifican el pasaporte y la tarjeta de embarque seguido de un tercer control, en nuestro caso ejecutado por la compañía de handling, en el que por tercera vez se les verifica el pasaporte y la tarjeta de embarque. Como para que alguno se les escape a alguno; pero ¿que se les escape a todos?

A mí sólo me queda un aprendizaje de todo esto, y es que la seguridad, al menos en el aeropuerto en el que yo trabajo, está sobrevalorada porque se hace y se deshace todo cuanto a los pasajeros se les da la gana y hay a diario tantas brechas de seguridad que it’s not even funny.


Sinceramente me encantaría que en el próximo proyecto de Orsai, el señor Hernán Casciari y el Chiri (ya que son probablemente los únicos que tienen huevos para meterse en estos menesteres) se propusiesen hacer este experimento de intentar violar la seguridad a ver hasta dónde pueden llegar.

Siempre se terminan detectando las irregularidades, pero ya después de que se han violado los protocolos de seguridad, por lo que me encantaría que quedase bien demostrado y de forma pública que estas cosas, al menos en Tenerife, están pasando.

 
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Posted by on May 25, 2011 in chikita vergüenza

 

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