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We used to have a life…

21 Apr

En teoría, la proliferación de la tecnología -y concretamente de las redes sociales- sirve para conectar a la gente, aunque yo creo que éstas cumplen con su cometido sólo hasta cierto punto porque hasta otro, es un hecho que estas redes también sirven para aislar a los individuos y además consumen una gran parte de nuestro tiempo.

En días recientes me he sentido abrumada por la cantidad de cosas que tengo que hacer en mi rutina normal y si a eso le agregamos la habitual práctica de revisar las redes sociales religiosa y diariamente, nos encontramos con un resultado concluyente: me sobrepasa el ritmo frenético con el que la gente se comunica vía sitios web como el Caralibro y Twitter.

Aunque estamos cada vez más sumergidos en la era de la tecnología, a mí a veces me parece hasta patológica la forma en que la gente se ha hecho adicta a ciertas aplicaciones informáticas y dispositivos electrónicos desprovistos de los cuales, sus vidas hoy en día estarían vacías y ya no tendrían (el mismo) sentido.

Hay gente que ha perdido la noción del tiempo y del espacio y estoy de acuerdo con quienes sostienen que las redes sociales nos han hecho “menos humanos” y no sólo están “dominando nuestras vidas” -sin que nos demos cuenta- sino que también “nos crean la ilusión de que nos estamos comunicando mejor” cuando lo cierto es que tal vez nos comunicamos mejor con la gente que está a distancia, pero también cada vez nos alejamos más e interactuamos menos con quienes nos rodean (fuente): Todos en algún momento hemos sido testigos de alguien chequeando su iPhone o su CB en un funeral, en plena clase, en plena autopista, en plena película de cine, en plena boda, en plena misa, en plena reunión de trabajo o en plena cena familiar navideña sin ninguna consideración con el entorno o las circunstancias… Mantenernos enchufados se ha convertido en un hábito incosciente y en un impulso automático del que ya resultamos ser víctimas.

Otra consecuencia negativa de la exposición y uso excesivo de las redes sociales y tecnologías web es la limitación que tenemos cada vez más para pensar. Estamos, cada día más, acostumbrdos a que sean las máquinas y los ordenadores quienes piensen, recuerden cumpleaños y otro información por nosotros; todo lo buscamos y sacamos de Internet y cada vez hacemos menos análisis de la información con la que nos cruzamos simplemente porque es más cómodo hacer uso de las herramientas que tenemos a nuestra disposición.

No soy una escéptica del mundo cibernético y estoy totalmente a favor de usar la tecnología porque ella nos ha dado nuevas oportunidades y posibilidades a las que antes no teníamos acceso. Por ejemplo, estoy agradecida por poder montarme en un avión y jugar a la PSP para que el vuelo se me haga más corto, subirme a una guagua y usar el iPod para distraerme mientras llego a mi destino, poder ver la cartelera de cine desde mi móvil sin importar dónde estoy, ver las fotos de mis seres queridos que viven en otros países, poder acceder a mucha información con tan sólo teclear un par de frases y hacer un click; pero de la misma manera soy consciente de los peligros que supone la red y no concibo que se haga un “mal” uso o se abuse de ciertas herramientas hasta un punto tal en el que básicamente hemos perdido nuestro valor como seres humanos pensantes, propiamente dicho.

La tecnología es maravillosa, pero ¿por qué dejamos que nos pise?

Según este artículo el Caralibro nos presenta una realidad distorsionada que está afectando la salud de muchos niños y jóvenes y Twitter no es más que un medio que muchos utilizan para articular de forma escrita cualquier cantidad de información inútil (y si no lo creen miren las estadísticas que indican que más del 40% de los tweets que se publican son simplemente “parloteo sin sentido”). Si analizamos la información disponible un poco más, nos encontraremos con publicaciones como ésta en las que se resaltan algunos hechos alarmantes que podrán ver pinchando aquí.

Todo esto sin mencionar la falta de “etiqueta” web que existe. No sé qué le hace pensar a algunas personas que me importa saber lo que están #NP, lo que están desayunando y lo que están haciendo cada minuto. Parece que a todos nos han volado de la cabeza aquella regla de oro que dice que uno debe tratar a las personas como nos gustaría que nos tratasen, y les puedo decir que a mí NO ME GUSTA abrir el Twitter y encontrar 50 posts de una misma caraja, casi TODOS sobre información pretty much IRRELEVANTE que no me podría importar menos.

Al menos el Caralibro te permite ocultar los comentarios de ciertos amigos sin tener que borrarlos de tu lista, pero con el Twitter es todo blanco o negro sin punto medio.

Además de esto a la gente se le olvida que muchísimas empresas utilizan estas redes sociales para descartar postulantes a un puesto de trabajo y todavía hay gente que se pregunta por qué no le dan empleo cuando es evidente que pasa el día ENTERO escribiendo mariconadas en Twitter o en Caralibro; yo tampoco contraraía a alguien así. Al principio abrí el Caralibro por la facilidad que permitía para subir fotos sin límite de espacio, y me negué durante mucho tiempo a usar el Twitter (aunque tenía una cuenta personal, no del blog, abierta desde hacía mucho), pero terminé cayendo por aquello de que puede ser una buena herramienta para atraer tráfico a mi sitio web, aunque la verdad es que yo estoy bastante harta de la cantidad masiva de mensajes que aparecen en mi TL cada segundo; especialmente considerando que apenas sigo a unas 50 personas.

#Unfollowmenow pero no sé si es preferible no continuar sobre-saturándome con tantos mensajes con los que simplemente no me puedo mantener al día y los que además de ser en su gran mayoría inútiles, también hacen que me pregunte si alguna de las personas que sigo (unas más que otras) tienen una vida.

 
2 Comments

Posted by on April 21, 2011 in cosas que nunca entenderé

 

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2 responses to “We used to have a life…

  1. Angelo

    April 22, 2011 at 15:41

    Hola Coraline

    Totalmente de acuerdo contigo, creo que tiene que ver con una cuestión de ego, recuerdo la aparición de youtube y el boom de vídeos como el de yasuri yamileth o la gente que subía emocionada los aburridos largometrajes de sus ultimas vacaciones para que fuesen vistos por millones de internautas alrededor del mundo.

    El Car’e libro ha pasado a ser una vitrina donde cada quien exhibe los que considera sus mejores ángulos, sin darse cuenta que muchas veces publicitan sus lados flacos (borracheras y otras actividades dudosas) que en manos de un jefe o un departamento de RRHH puede causar estragos en tu vida laboral. Tal fue el caso de un (ex) aeromozo de ryanair que pidió permiso por la muerte de su padre y a los pocos días publicaba fotos en plan vacaciones donde aparecía su papá vivito y coleando.

    Ahora twitter es un fenomeno aparte, al principio me llamó la atención como parecía ser un canal de conexión directa con gente “inalcanzable” por otros medios (tu artista favrito, el alcalde de tu pueblo, el presidente de la compañía electrica). Pero ha resultado ser una navaja de doble filo, donde vemos el caso de “notables” que han terminado por insultar a sus seguidores, quienes en principio son su principal fuente de sustento. Ejemplos recientes el del cantante Alejandro Sanz que insultó a los internautas que no están de acuerdo con la ley anti descargas o el del presentador Andreu Buenafuente que agarró una rabieta con su audiencia que le reclamaba la sutileza con la que trató a la ministra SInde.

     
  2. Coraline

    April 30, 2011 at 20:54

    Gracias Angelo, me parece súper fuerte lo que me cuentas pero no me extraña. La gente usa toda clase de excusas para escaquearse del trabajo pero a al vez es un poco absurdo que se monten las excusas tan bien y por otro lado no piensen en que el Facebook es una vitrina, como dices tú, completamente pública.

    Tienes mucha razón con lo de Twitter, al final de allí no puedes borrar los comentarios que otras personas dirigen hacia ti, en el caso de que no te gustasen. No sé, yo aún tengo mis dudas osbre el Twitter, no te permite filtrar la información y eso me desagrada. Hay demasiada información; mucha más de la que humanamente puedo seguir y llega un momento en el que se vuelve frustrante! Tampoco le encuentro el punto a tener millones y miles de seguidores ¿? creo que tienes razón allí cuando dices que es una cuestión de ego.

    A ver a dónde nos lleva todo esto… ¿tú crees que el boom pasará?

     

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