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Con el crédito me equivoqué

16 Mar

Esta es una historia sobre relatividad de las cosas y sobre la diferencia entre los grandes miserables y los grandes generosos.

 

Hace 8 meses, después de haber estado una temporada trabajando en la aerolínea, solicité mi primera tarjeta de crédito. Había pedido inicialmente un límite de entre 1.500 y 2.000€ aunque en realidad no tenía planes para utilizarlo; sólo quería aprovechar la oportunidad de que tenía una temporada con buenas nóminas y pensé que no me vendría mal tener una tarjeta para cualquier gasto de emergencia.

 

También pensé que no perdía nada con intentarlo; lo peor que podía pasar era que me la negaran pero me equivoqué; y cuando digo que me equivoqué no me refiero al hecho de que el banco me aprobó un crédito (inferior a lo que solicité pero crédito anyway) sino al hecho de que lo peor que podía pasar no era que me lo negaran. Después descubrí que lo peor que me podía pasar era que me aprobaran, como de hecho fue, la tarjeta PERO con la condición de inmovilizarme una cantidad de dinero PERMANENTEMENTE de mi cuenta de ahorros igual al límite del crédito.

Esto significa que el banco me aprobó el crédito pero en realidad lo que hizo fue agarrar mi dinero de la cuenta de ahorros y retenerlo como garantía para la tarjeta de crédito; por eso de que en estos tiempos de crisis no pueden correr ningún riesgo. ¿Pero quién coño les dijo que me interesaba hacer eso? Si ya tenía 1.000€ en mi cuenta de ahorros podía haberlos sacado cuando me diera la gana en caso de emergencia… Pero no… El banco decidió que me lo retendrían y que encima tengo que pagar intereses por un dinero que es mío y que ahora me van a prestar en forma de crédito.

 

Ciertamente flipante si consideramos que desde que vivo en España este ha sido mi único banco y la única cuenta de banco que de hecho tengo y si tenemos en cuenta que por ende, absolutamente TODOS mis ingresos y pagos entran y salen de la misma cuenta. Con esto quiero decir que ellos tenían cómo estudiar ampliamente mi situación financiera y además no era la primera vez que me daban crédito, pues justo un mes antes de solicitar la tarjeta, acababa de terminar de pagarles el préstamo que me hicieron para comprar el coche.

 

Una decepción hasta cierto punto y también la sensación de que como cliente, uno les importa una puta mierda.

 

Pasaron unos meses y a finales de año, cuando hicimos la mudanza y me independicé, se me ocurrió solicitarle a los suecos de IKEA otra tarjeta de crédito. Andábamos muy cortos de dinero esos días y como necesitábamos equipar un poco el piso, pensé que nos vendría como anillo al dedo pedirles un crédito. No quise usar la tarjeta dorada porque esa era sólo para emergencias y además los intereses son muy altos; sin embargo mi situación laboral entonces era mucho más inestable como para andar pidiendo crédito. Había perdido el empleo de la aerolínea y aunque entonces ya los ingleses me habían dado un contrato, sólo hacía 20 días de ello y la única nómina de la que disponía para solicitar el crédito no llegaba a 400€.

 

Mi idea, por supuesto, no era que me aprobaran el crédito con esa única nómina; mi intención era que lo hicieran con los extractos bancarios en donde se demostraba que tenía un ingreso fijo a pesar de que apenas acababan de darme un contrato. Los suecos me dijeron que sólo les valían las nóminas, me cogieron la solicitud igualmente y me dijeron que aunque me negaban el crédito en ese momento, lo estudiarían más a ver qué resolvían. La gestora que me atendió me comentó que no había problema, que lo que podía hacer era esperar unos o meses a tener 3 nóminas completas para volver a meter la solicitud y me pareció justo.

 

Así llegó Marzo y cuando me disponía a preparar de nuevo mi expediente con las 6 nóminas que disponía correspondientes a los meses de Diciembre de 2010, Enero y Febrero de 2011 (súper mejorado porque recuperé el empleo en la aerolínea y los ingleses me seguían manteniendo el contrato), me contactaron los suecos para decirme, así no más, que mi crédito había sido aprobado.

 

Al principio pensé que se trataba de una broma, luego pensé que sí, me habían aprobado un crédito pero no sabía de cuánto y creía que seguramente sería por una cantidad irrisoria de 100 ó 200€ pero entonces también me equivoqué. Los suecos se lucieron dándome la bienvenida a IKEA Family con una tarjeta de crédito en la que dispongo de un límite SUPERIOR al que me dio el banco meses atrás y que además puedo utilizar para pagar donde me dé la gana (no como el crédito de la tarjeta del Corte Inglés que sólo sirve para pagar en el Corte Inglés, Repsol e Hipercor).

 

No sé a ustedes pero a mí me parece increíble. Es una de esas cosas que me hace pensar en el por qué ciertas empresas triunfan mucho más que otras. De aquí en adelante estaré con IKEA hasta la muerte y me aseguraré de pagar siempre a tiempo porque ellos confiaron en mí cuando menos podían hacerlo. De más está decir que el día que supe la noticia me sentí pletórica y hasta quise nacionalizarme como sueca.

 

Sí, ahora soy parte de la familia IKEA y aunque de eso sólo hace unos días, me llena de más orgullo que decir que desde hace 5 años soy parte de la clientela de un banco que just doesn’t give a shit. Aprendan catalanes! A ver si valoran un poquito a los de vuestra sangre!

 
2 Comments

Posted by on March 16, 2011 in hitos de la vida

 

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2 responses to “Con el crédito me equivoqué

  1. mamahelpme

    March 17, 2011 at 11:22

    estos bancos se las saben todas…^_^

     
  2. Daniella Jácome

    March 25, 2011 at 19:17

    A mí me pasó lo mismo en un banco de aquí de República Dominicana (en este caso por ser extranjera), sólo que sí me lo advirtieron y dije que no.. Apelé a todos los años que tengo como cliente y mis ingresos fijos, y al final accedieron a dármela sin bloquearme el dinero de mi cuenta..

    Pero con lo que no contaba es que al final el banco siempre tiene que ganar y ahora me cobran intereses de financiamiento por todo el monto que haya o no pagado antes de la fecha límite, cosa que no es para nada correcta pero como vivimos en un país en el que las leyes están de adorno, me toca aceptarlo. Claro, desde la primera que me di cuenta cancelé la tarjeta pero éste es un claro ejemplo de cómo los bancos siempre terminan abusando del cliente sin importar quién sea éste.

     

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