RSS

Pecado mortal

24 Jan

Nos habíamos comprometido a servir de anfitriones en una reunión en el piso un par de días antes de que falleciera mi abuelo. Luego de la noticia la reunión siguió en pie, hicimos la velada y antes de que se cumpliese la semana, publiqué las fotos en el Caralibro: Pecado mortal.

 

Enseguida sonó el teléfono; La Sangre me llamó la atención por haber publicado las fotos. “¿Qué va a pensar la familia?. Parece que dimos un súper bonche…

 

Tal vez mamá tenía razón, pero me fastidia inmensamente vivir constantemente preocupada de qué dirán o qué pensarán y de tener que esforzarme continuamente para dar la imagen “correcta”. ¿Pero cuál es la imagen correcta? ¿Correcta según quién? ¿Correcta para quién?

 

Por supuesto que no me refiero nada más a ese caso en concreto, es comprensible que podría considerarse un horror y una gran falta de respeto hacia con la familia o la memoria de un recién fallecido estar haciendo reuniones sociales y encima dejando pruebas públicas de aquello. No es que no quisiese a mi abuelo o que no respetase su muerte; es que la vida sigue y cancelar eventos, guardar luto por semanas y seguir llorando su fallecimiento no va a devolvérnoslo, ni tampoco nos hará mejores personas ni que él se sienta más orgulloso o más respetado.

 

Los tiempos han cambiado y yo respeto la fe de otros pero también pienso que la religión está quedando bien obsoleta. Amé, admiré y respeté a mi abuelo en vida; le seguiré recordando aún después de su muerte; pero no puedo echarme a morir ni dejar de vivir una vida plena tal y como la que vivió él, sólo porque él ya no está para acompañarme. De todas todas hace ya casi 10 años que vivo lejos del Abuelo y en ese período de tiempo sólo le pude ver una vez.

 

 

El Abuelo vivió una vida feliz, tuvo una muerte indolora que él mismo deseó y seguramente hubiese querido que nosotros siguiésemos adelante. No quiero decir que como estábamos lejos no me importaba; quiero decir que desde hace muchos años me acostumbré a hacer mi día a día sin él y a no verle con más frecuencia de la que hubiese deseado; ahora que no está sería absurdo encerrarme a llorar y postrarme en un sillón negándome a participar de eventos sociales porque a eso no sería honesto llamarle respeto sino justamente hipocresía.

 

 

Después de todo, no hacer las fotos públicas no cambia el hecho de que habíamos dado esa reunión y de que La Sangre también había participado de ella. Si de ser pecadores se trata, entonces lo seguíamos siendo todos; pero ella consideró que era preferible no publicar las fotos y como últimamente se me hace más sencillo ser considerada con La Sangre que armar peo y defender mi punto, eliminé el álbum de fotos y santas pascuas.

 

A pesar de todo no dejo de cuestionarme la falsedad del comportamiento humano y la paradoja entre lo correcto y lo incorrecto. ¿Por qué invertimos toda una vida en complacer a otros o preocupándonos por lo que pensarán de nosotros? ¿Realmente vale la pena?

 

Soy muy joven como para desprender ramilletes de sabiduría sobre este tema, pero lo poco que he aprendido es que no importa realmente el esfuerzo que hagamos para dar la imagen “correcta” porque muchísimas veces; en mi caso la mayoría, la gente sólo ve lo que quiere ver y la gente sigue pensando lo que quiere pensar y creyendo lo que quiere creer sin importar cuánto hagamos para demostrarles lo contrario.

 

¿No sería más sencillo ser quienes somos y que sean los demás quienes resuelvan su peo de lo que quieran pensar o creer?

 

 

Pero vivo dentro de una sociedad y dentro de una familia que dicta otros patrones de comportamiento que no son necesariamente los míos pero sí los “aceptados” dentro del entorno en el que me muevo. Uno termina siempre siendo arrastrado por lo que es políticamente correcto, pero en el fondo no es más que una simple hipocresía.

 

A mí sólo un par de personas o tres se acercaron o se pusieron en contacto conmigo para decirme que lamentaban mi pérdida y que me acompañaban en el sentimiento y para mí esa es la prueba más fehaciente de que en realidad cada uno va a lo suyo y de que a nadie le importa (del todo y en el más profundo sentido de la palabra) lo que uno vive. ¿Por qué entonces esforzarnos en aparentar algo que no es o no somos?

 

 

Abuelo, si te he ofendido de alguna manera a ti o a la familia sé que al menos tú sabrás perdonarme; y sé que no hubieses querido otra cosa más que siguiésemos disfrutando de la vida que es tan corta y de nuestros seres queridos mientras los tengamos a nuestro lado. A ti la pérdida de mi abuela te destrozó la vida y con ese espíritu tan alegre y bonchón que tenías, sé que desde allá arriba estabas bailando y bebiendo con nosotros.

 

Te quiero Abuelito y esas fotos fueron por ti.

 
1 Comment

Posted by on January 24, 2011 in claro y raspao

 

Tags: , , , , , , , , , , ,

One response to “Pecado mortal

  1. archivosx

    January 28, 2011 at 18:06

    Mi novio estuvo unas horas en el velorio de su abuelo, después fue a su casa a comer y descansar un rato, pero lo llamó la mamá para decirle que volviera al velorio, que todos preguntaban por qué él no estaba (?)… cosas de viejos…

     

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: