RSS

Saber dar y recibir

06 Dec

Estando en una barbacoa hace unos días se inició una conversación bien interesante en la que alguien planteaba lo mucho que le llamaba la atención el hecho de que algunas personas no supiesen cómo recibir. Vivimos en un mundo en el que absolutamente todas nuestras acciones terminan convirtiéndose en simples transacciones o negocios y nos hemos olvidado de hacer las cosas por vocación y decisión sin estar siempre esperando algo a cambio de lo que damos.

 

Esto me hizo pensar en el mes de noviembre de 2010, durante el que en un lapso de unas dos semanas realicé 4 donaciones de dinero a distintas organizaciones y 3 de ellas sin fines de lucro: Obra Social La Caixa (recogida de alimentos), Wikimedia Foundation (Para que Wikipedia.org siga siendo una herramienta gratuita), SFK (Success for Kids, una ONG) y ORIGEN (excelente agrupación musical que intenta recoger fondos para poder sacar su segundo álbum). Todo esto sin precedente, creo que lo más cerca que había estado de donar dinero fue la vez que agarré un folleto de UNICEF que aún tengo sobre mi escritorio esperando el momento para apadrinar a algún niño o cambiarme el nombre a Kimbo.

Cualquiera diría que con la crisis que hay, la masa no está pa’bollo, pero como bien plantea el Dr. Lair Ribeiro en su libro La Prosperidad, a veces uno tiene que dar para atraer también el dinero; cualquier aporte es bueno y si todos ponemos un grano de arena, seguramente el mundo sería un gran e inmenso desierto. Dejo un par de textos que me gustan del libro y que tienen que ver son este tema, uno habla sobre el “diezmo” y el otro sobre la diferencia entre la caridad y la generosidad.

 

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR: Apostar por el futuro

 

USTED atravesaba el desierto bajo un sol despiadado llevando de las riendas un camello cargado de mercancías para vender. Estaba sediento, agotado, por el gran esfuerzo que estaba haciendo para llegar a tiempo a la ciudad. Además, debía mantenerse lúcido y no dejarse confundir por ningún espejismo que lo apartara del camino. Sentado junto a la muralla de la ciudad, USTED contaba las monedas que había sacado de su bolsa. La había ganado en el mercado y ahora
empezaba a repartirlas, a decidir el destino que les iba a dar.

 

Se despertó sobresaltado; al poco tiempo se dio cuenta de que sus pesadillas y su realidad eran muy parecidas. Fue a trabajar, como cada día, para ganar el sustento de la familia. Ya en casa después de cenar, se dedicó a hacer malabarismos para cuadrar el presupuesto del mes. Tan agotado se quedó con la gimnasia económica que USTED durmió aquella noche olvidándose de las notas musicales de la víspera y sin pensar demasiado en el viejo. Fue una
noche calurosa; un sueño de desierto abrasador. USTED contaba las monedas, cuando de repente, oyó una voz:

 

– El diezmo
– ¿Qué?
– No olvides el diezmo

Era aquel viejecito de brillo dorado. Al ver su expresión de incredulidad y confusión, el viejo repitió la frase de la tarde anterior, con voz pausada, suave y, sobre todo, desafiante:

“MI PADRE ESTÁ EN EL CIELO, Y EL REINO DE DIOS ESTÁ DENTRO DE NOSOTROS”?

Y siguió su camino. USTED aún tuvo tiempo de preguntarle:

– Si Dios está dentro de mí, ¿Es correcto entonces que guarde para mí un diezmo de lo que gano?

 

El anciano se detuvo, observó aUSTED, sonrió y le dijo:
– Está escrito en la Biblia:

“Una parte de lo que ganas la debes guardar para ti.” Pero recuerda que no estás solo en el mundo. Piensa también en el diezmo universal, aquel que has de dar a Dios. Distribúyelo entre los necesitados.

Se había despertado antes que de costumbre y aún recordaba con nitidez aquel sueño. Para empezar anotó todo lo que tenía y dedujo el 10 %. El diezmo. Con el noventa por ciento que le quedaba planificó de nuevo los pagos básicos. Recortó los gastos, dedicó otro 10% ala iglesia y, al final, anotó en su agenda, junto al presupuesto, la frase:

 

“Aumentar los ingresos en un 100%”

Hasta entonces, USTED tenía la imagen de que siempre que cobraba algún dinero pagaba a todo el mundo, menos a sí mismo, que era en realidad quien había trabajado para ganarlo.

 

“Y para mí, que trabajé para ganar ese dinero, no ha de quedar nada?

Hay momentos en los que las coincidencias vienen una tras otra y parece que quisieran decirnos algo, atraer nuestra atención hacia alguna cuestión en concreto. Y así viajaba USTED en el autobús, entretenido con el periódico cuando vio la noticia de un predicador estadounidense que aparece por televisión y decía:

 

“Mándame el diez por ciento de lo que ganas y te harás rico”

Cada semana el predicador recibe cartas con testimonios de telespectadores de todo el país en las que explican que su situación económica ha mejorado ostensiblemente, a ojos vistas.
“La razón es sencilla – explicaba un especialista en Autoconocimiento entrevistado por el periódico- Cuando una persona envía ese diezmo lo hace en beneficio de su propia prosperidad, y está diciendo a su cerebro: “TENGO TANTO QUE PUEDO DESPRENDERME DEL DIEZ POR CIENTO” De este modo, esa persona está creando una conciencia de prosperidad.”

 

Así que decidió ponerlo en práctica. A eso de las diez de la mañana, salió de la oficina y se dirigió a su banco. Pagó algunas facturas, pidió el saldo y retiró su diezmo. Al salir de ahí movido por un impulso USTED entró en una casa de cambio e invirtió parte de ese dinero en divisas de poco valor de varios países. Nunca antes había sentido el placer que experimentaba ahora el manejar el diezmo. No era mucho, todavía, pero mientras lo contaba y lo volvía a contar tuvo la certeza que aquel fajo de billetes atraería mas. Mucho más.
Mientras pensaba esto se acordó del anciano. Dio una excusa y bajó a ver si lo encontraba en la esquina. Cuando ya iba por la séptima vez y había perdido la esperanza de encontrarlo oyó su voz inconfundible, que pronunciaba la misma frase del sueño:
“Una parte de lo que ganas la debes guardar para ti”

 

Se dio la vuelta rápidamente en dirección a la voz, pero el anciano ya no estaba allí

 

———————————–

 

¿Y gastar para ayudar a otros? ¿Ayuda también a ganar más dinero?

-Es posible, siempre que se comprenda la diferencia entre caridad y generosidad. Cuando doy algo a alguien que lo necesita hago caridad. Cuando también doy a quien no lo necesita, practico la generosidad. Para ser próspero hay que practicar ambas cosas. Si sólo das a quien lo necesita, le estás diciendo a tu cerebro: “En este mundo sólo se ayuda a quien lo necesita, de modo que seguiré necesitando para poder ganar”. Si además eres generoso y
das a quien no lo necesita, estarás pensando así: “Incluso quien no lo necesita recibe ayuda”. Piénsalo para ti y los demás serán generosos contigo.

 

 

No sé si es que en los tiempos que corren todos nos vemos en la necesidad de recaudar dinero por alguna causa. Yo por ejemplo tengo muchas ganas de ir al matrimonio de mi mejor amiga de Miami que se casa en Junio del 2011, pero no tengo los recursos suficientes para hacerlo y aún no encuentro la manera de decírselo a ella porque sé que le partiría el alma y que tiene toda la ilusión del mundo de que yo esté allí.

 

He pensado en comenzar mi propia colecta de fondos para este propósito visto lo visto de que últimamente parece que todo el mundo anda pidiendo dinero! No pierdo la fe y la esperanza de que de aquí a Junio aún muchas cosas pueden pasar y que tal vez se me de ese gran privilegio de asistir a la boda de mi amiga. Universo, empieza a conspirar que aquí te estoy esperando!

 

 
Leave a comment

Posted by on December 6, 2010 in grano de arena

 

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: