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Así sí da gusto!

14 Oct

Fefi tiene unos 30 pero se comporta como si tuviese muchos más. Es risueña, cariñosa y sociable, tiene buen carácter y poco se le oye llorar. Tiene las ideas claras y no se hace de rogar, es inteligente y espabilada, entiende de muchas más cosas que la mayoría de gente de su edad. A Fefi le encantan las galletas de chocolate y las aceitunas, le gusta el zumo y el agua sólo la bebe fría. Le asustan los carruseles y le encanta dibujar. Es simplemente encantadora y sin saberlo con su actitud y su desparpajo me ha devuelto la fe en tantas cosas que hoy me hacen amar más la vida.

Fefi sólo usa el chupón para dormir y sólo va en un carrito de bebé cuando está muy cansada. Se le entiende perfectamente todo lo que dice, baja las escaleras solita y sin agarrarse de la baranda, pide lo que quiere sin chillar, te regala mil sonrisas sin que se las pidas, te da besos y abrazos sin que tengas que suplicar y aunque nació en la sociedad 2.0, no es víctima de ella. Esto es maravilloso porque sabe divertirse en la playa jugando con un cubo y una pala, porque sabe comportarse entre adultos sin demandar atención constantemente, sabe salir a pasear sin antojarse de ningún capricho, aprecia la naturaleza y los animales, no tiene el monopolio de la tele en casa, y sabe sentarse a comer a la mesa sin necesidad de estar enchufada a ningún tipo de artilugio ni aparato eléctrico.

Definitivamente Fefi es el sueño de toda mujer como yo; es una de esas niñas que ya no se ven estos días y que me hacen desear con todo mi ser el tener una bebé tan bella y bien portada como ella puesto que temo inmensamente que el mundo en el que vivimos no me permita tener un niño como los de antes, de esos que respetan, que obedecen a los mayores, que no cuestionan lo que uno les dice y que hacen las cosas sin protestar. A veces me da pavor no poder criar a un niño que sepa dónde están los límites y que no sea de esos típicos malcriados de hoy en día que sólo vive de las marcas, de la tecnología y de hacer siempre su voluntad en hogares en los que parece que mandan más los hijos que los padres.

Si no fuese porque hace poco dejé constancia escrita de que en líneas generales los niños son fastidiosos y cada día me desencanto más de querer tener uno propio, después de haber conocido a Fefi podría convencerme de que semejantes ideas jamás pasaron por mi cabeza. Fefi es la primera criaturita que se da tanto conmigo. Normalmente los niños se dan más con el resto del planeta y en infinidad de ocasiones me he planteado si tal vez yo no sería una buena madre o si tal vez hay algo en mi forma de ser que espanta a los chiquitos. Lo he pensado tan seriamente como real es este post; pero Fefi me ha convencido de lo contrario y eso me devuelve una ilusión que quizás nunca debía haber perdido.

Es increíble lo mucho que un niño puede aportar y conquistar.

 
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Posted by on October 14, 2010 in los milagros existen

 

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