RSS

Lecciones de “Bajas Tarifas Amigables”

05 Oct

Recuerdo que era de lo más tímida cuando empecé y eso hacía que me costase mucho interactuar con el pasaje. Oía a Súper dar voces para asegurarse de que los transeúntes se unían a la fila correcta y tenían la documentación requerida, pero a veces sentía que esas exclamaciones eran propias de un mercado libre.

Como estaba comenzando me hicieron responsable de hacer el “floor walking”, que no es otra cosa que organizar las colas de pasajeros y pasear entre ellos para verificar la documentación y cerciorarme de que estuviesen en la cola correcta según su vuelo y tipo de facturación. Claro que a mí no me salía dar gritos. Yo pasaba discretamente entre ellos repitiendo el mismo mensaje cada vez y me justificaba ante mis compañeros diciendo que “cada cual tenía su estilo” y que ése era el mío.

Hoy después de 11 meses evoco aquellos momentos y me doy cuenta de lo mucho que he cambiado en el trabajo desde entonces: ahora doy voces por los micros cual locutora profesional de megafonía y me paseo entre el pasaje dando los mismos gritos que cuando empecé daba Súper; ésos que yo pensé que jamás sería capaz de procurar por aprensiva.

Ahora me siento como pez en el agua dirigiendo a los pasajeros, moviendo las colas a mis anchas (a lo que me mandan pero a mi propio estilo) y solicitando la documentación de un solo alarido. Hoy me siento más cómoda en el puesto y me encanta esa sensación de control de la información y la capacidad resolutiva que esa misma cuota de control me permite. Cuando no me enteraba de las cosas era una completa inútil; al menos incapaz de resolver incidencias de cierta índole, pero hoy, lo anterior es cosa del pasado.

Me tomó unos buenos meses pero llegó el día en que dejé de hacer el “floor walking” para pasar a supervisar mostradores. Por supuesto que desde el principio la idea siempre fue foguearme en todo, pero como invariablemente hacía falta alguien que organizase las colas y yo no me enteraba mucho de lo otro, iba escapando entre filas de pasajeros y principalmente a eso me dedicaba.

Sigo teniendo el mismo cargo, pero me han dado la oportunidad de  pasar a supervisar a los facturantes de la compañía de handling (no exactamente por las razones que hubiese deseado pero eso es lo más irrelevante ahora). Por supuesto que esa tarea acarrea mucha más responsabilidad pero también es mucho más gratificante: lo “malo” de todo esto es que justo cuando le he cogido el gusto a lo que hago, me dejan marchar, y no puedo más que asumirlo.

Por supuesto que desearía no tener que abandonar mi puesto (con todo y lo mucho que detesto trabajar los fines de semana), pero como el quedarme no depende de mí, pienso marcharme inmensamente agradecida. En “fl” aprendí a preparar y meter listas, a organizar el área de facturación, a vender billetes, a sentar a los pasajeros en un avión y a distribuir correctamente las cabinas. Aprendí que los bebés sólo pueden viajar en el lado izquierdo del avión y que los niños y gente mayor no pueden ir sentados en puertas de emergencia, pero que sin embargo estos asientos siempre deben ir ocupados.

En “fl” aprendí el alfabeto internacional (que pensé que nunca se me grabaría en la cabeza y que ahora es motivo de burla de cuantos me rodean cada vez que deletreo haciendo uso de palabras como “charlie, oscar, romeo, alfa, lima, india, november…”) y aprendí de memoria los números de los vuelos que operábamos (al principio andaba con una chuleta y me parecía sorprendente que mis compañeros se los supieran y pensé que yo jamás conseguiría hacerlo). También aprendí a no permitir que el cliente nos traspasase su problema, que no siempre tiene la razón y que a veces nos toca a nosotros decírselo.

Aprendí también que en esta industria el ser perfeccionista es un plus y que los pequeños errores se pueden convertir en grandes catástrofes, casi en desastres de tamaño desmesurado. Aprendí que en este trabajo uno no se puede equivocar y que a veces prevalece el “crisis management” sobre la verdad. Esa fue la lección que más me costó aprender porque para mí imperaba compartir con el pasaje la información que yo tenía y decirles las cosas lo más cercanamente posibles a la verdad: pero luego comprendí que decir ciertas cosas (verdaderas y con buena intención) puede tornar al pasaje en contra y puede ocasionar grandes crisis y motines, por lo que me tocó aprender a decir lo que me permitían y a repetir la información “oficial” aunque yo tuviese información adicional.

“Fl” me dio la confianza para destacarme en un área en la que no tenía experiencia y crecer a medida que pasaban los días. Ha sido una buena oportunidad de empleo y ha sido un trabajo enriquecedor que me ha aportado seguramente mucho más de lo que yo a la compañía; mi experiencia aquí ha sido muy positiva y me siento afortunada de haber podido trabajar con un excelente equipo que ha permitido que  mi estancia en la empresa haya sido productiva.

Me quedo con muchas cosas buenas que me ha brindado la aerolínea, pero la lección más importante que aprendí en “fl” es sobretodas las cosas a ser compasiva. No nos dedicamos a la caridad, pero lo que nos hace “friendly” es precisamente el tener la suficiente capacidad humana para hacer excepciones y para evaluar cada caso con benevolencia; es precisamente lo que nos distingue de todos los demás.

No ha habido un solo mes en el que “fl” no me paga el día 27 y gracias a este empleo he podido hacer frente a las deudas que me llegan a principios de mes mientras llega el dinero de mi otro empleo. Cuando la venta es buena me pagan un bono y de vez en cuando dan otro tipo de incentivos. En Navidad me pagaron el día 23, como para asegurarse de que tuviese unas buenas fiestas y de que nadie de mi familia se quedase sin regalos. Los festivos y domingos me los pagan dobles y cuando me toca hacer horas extras, me las remuneran (yo pensaba que cobrar las horas extras era un derecho, pero en la mayoría de empresas en las que he trabajado aquí las horas extras se trabajan gratis).

¿Cómo puede uno no sentirse agradecido de tener un trabajo tan afortunado? También nos tocan muchas de arena, pero al final del día todo compensa y los que trabajamos en este medio hacemos lo mejor que podemos dejándonos la piel en el proceso.

 
1 Comment

Posted by on October 5, 2010 in no te llevo naylon!

 

Tags: , , , , , ,

One response to “Lecciones de “Bajas Tarifas Amigables”

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: