RSS

IOU

02 Oct

En mi opinión hay pocas cosas menos recomendables en la vida que hacer negocios con la familia y los amigos. Esto se debe al dicho que reza “cuentas claras conservan amistades” que me hace pensar que cuando se mezclan las amistades y los negocios es difícil mantener las dos cosas sanas todo el tiempo.

Cuando trabajamos con gente ajena a nuestro entorno es más difícil confiar en ellos pero también podemos limitar el nivel de compromiso hacia con esas personas y ultimadamente si las cosas entre dos personas –laboralmente hablando- no resultan muy bien, suele bastar hacer nuestro trabajo de la forma más profesional que podamos y no entrar en confianzas con esos seres con los que no nos la llevamos del todo bien.

Pero si te llevas genial con una persona como amigo y luego descubres que laboralmente no son compatibles; se plantea un verdadero problema porque no sólo se ve afectada la relación laboral sino también la personal; es una cuestión bastante lógica.

Por todo lo anterior yo prefiero hacer amigos en el trabajo que hacer el trabajo con amigos. A veces juntarse a hacer trabajos con nuestros amigos puede parecer muy de pinga y somos ingenuos al pensar que no existe nada que pudiese hacer que las cosas fuesen posible y remotamente mal entre nosotros hasta que desgraciadamente, pasan.

Cuando tenía una docena de años menos que ahora, vi como mis padres, tras arriesgarse a emprender una vida como negociantes, perdieron todo su dinero, sus esfuerzos e incluso algunos de sus ahorros personales al intentar finiquitar una de esas deudas inestimables con familiares y amigos con los que se habían lanzado a dicha aventura. Creo que después de eso comencé a tener esa visión de que nunca se me ocurriría hacer negocios con la familia o amigos aunque como sabemos, el “nunca”, nunca se cumple.

Hace casi un año me vi apurada económicamente y coincidió con que Súper tenía una vacante en su centro. Me ofreció el puesto y tras saltarme algunos pasos del proceso de selección por lo mismo de que Súper era mi contacto, acabé trabajando allí. Las cosas fueron bien durante varios meses, con los típicos más y menos de cualquier empleo, hasta que un buen día la relación personal se quebró: Súper me dijo que ya no quería que fuese su amiga ni formase parte de su vida y entonces me encontré en el punto de mira en el trabajo.

Afortunadamente siempre supe separar las cosas y siempre me destaqué en mi trabajo. Súper no tenía ninguna queja de mí, laboralmente hablando, y procuré centrarme en lo que debía. Por cuestiones de cambio de horario dejé de coincidir con Súper y eso ayudó a evitar el roce. La posibilidad de mezclar las cosas estaba allí y en alguna ocasión me dio la sensación de que Súper aprovechó la potestad que tenía dentro del centro para descargar su rabia personal conmigo, pero nada llegó a mayores y supimos mantener cada cosa en su sitio.

Desde que comencé a trabajar allí sabía que sería sólo de manera temporal aunque alguna vez llegué a pensar que tal vez Súper intervendría para que fuese permanente y que tal vez mi desempeño haría que mis empleadores cambiasen de idea; pero desafortunadamente la situación económica hace que a todos les importe más el bolsillo que tener un empleado de calidad, por lo que finalmente he aceptado que en breve acabaré mis funciones allí.

Lo cierto del caso es que con todo y la ruptura de nuestra relación personal, me llamó hace unos días para comentarme una oferta de trabajo que se ajusta a mi perfil en otra empresa. Como tiene un conocido allí se ofreció para recomendarme, hizo una llamada y unos días después me llamaron de allí.

En palabras de Angelo, “a veces EL JEFE, decide dejar de apretar y nos guiña un ojo.”

¡Qué buena gente! Puede que no sea importante pero en este caso estoy convencida de que no lo hizo por mí. Es osado pensarlo y más escribirlo, pero creo que esto tiene que ver sólo con su persona; quizás con el darse cuenta de que la ruptura -a mi parecer- no sólo fue injusta sino precipitada; y tal vez echarme un cable para no dejarme en la calle es tan sólo su manera de enmendar lo irreparable y de concederse reivindicación que su propia persona anhela.

El problema de las deudas con los amigos es que son impagables y es por eso que siempre sugiero que la gente no haga las cosas por mí; para no tener que deberle nada a nadie.

Hoy le debo un agradecimiento incalculable que no sé si alguna vez podré solventar. A veces manifestar nuestra gratitud no es suficiente, por lo que aquí quedaré en alerta de que alguna vez la vida me pase la factura pendiente.

IOU… (I owe you)

 
1 Comment

Posted by on October 2, 2010 in no soy monedita de oro

 

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,

One response to “IOU

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: