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“Me Acordé de Ti”

18 Sep

El lunes 13 de Septiembre falleció el abuelo de una buena amiga y aunque las noticias en los tiempos que corren viajan a la velocidad de la luz -especialmente las malas- entre una cosa y la otra me terminé enterando varios días después.

Me sentí fatal de no haberlo sabido, no sé si un poco culpable por ser tan despistada, por estar a tanta distancia física o por el simple hecho de no poder estar allí para prestarle un hombro en el que llorar o un rostro con el que compartir una sonrisa. Tal vez me desagradaba que se hiciese evidente que quizás ya no somos tan cercanas como antes.

Un cáncer de piel se llevó al viejo de su madre; las hermanas de mi amiga, a quienes tengo mucho aprecio, habían posteado en una red social una frase que me llamó la atención no sólo por su similitud entre ellas sino porque invitaba a la curiosidad. Dejé un comentario en el espacio de una de ellas al que mi amiga respondió con las malas nuevas; pero no fue hasta un par de días después cuando lo leí.

Me propuse con la mejor disposición a enviarle a ella, a su madre y a sus hermanas mi más sentido pésame, pero nunca se me ha dado bien el manifestar mis condolencias hacia la gente que me rodea. Quizás porque siempre le he temido a la muerte o por lo evidentemente difícil que es conseguir algo útil que decir en un momento como ese.

Sé que son vacíos que todo el amor del mundo de la gente que nos rodea no consigue llenar. Ya he acompañado a otras amigas durante el fallecimiento de sus abuelos; yo misma perdí el primero de los míos cuando sólo tenía 14 años de edad (lo cual me recuerda también un episodio de burla de una compañera de clases de aquel entonces, aunque esa historia será tema de otro post) y sé que nunca hay un momento propicio para recibir una defunción.

¿Qué decirle? Tal vez era un poco tarde, pero lo cierto es que redacté mi mensaje de condolencias y se los hice llegar a cada una de estas 4 mujeres. Todos decían más o menos lo mismo, con unos puntos y comas más aquí y unas palabras menos allá; pero todos expresaban eso único que podía exteriorizar bajo las circunstancias.

Un día después, recibí entonces una bonita respuesta de la madre de mi amiga:


Cómo no voy a recordarte hija, si eres una de las personas más importantes en la vida de mi negrita… me siento muy complacida por tu mensaje.

Qué palabras más bonitas! Qué bien me hicieron sentir! Fue percibir, por un instante, como si mi deuda estaba saldada. Fue darme cuenta no sólo de que esta señora me recuerda después de más de 10 años (ni yo misma puedo recordar cuándo fue la última vez que la vi), sino que además me recuerda en tiempo presente, como alguien que todavía es importante en la vida de su hija.

Casualmente hace un par de días vi la segunda parte de “Uno para todas” (The Sisterhood of the Traveling Pants 2), una película muy bonita sobre la amistad que me toca la fibra porque me hace pensar en “la negrita” y en esa historia que yo misma viví con ella y otras 2 amigas inseparables. Nosotras también somos 4, aunque nunca tuvimos unos pantalones qué compartir y qué intercambiar; sólo nos teníamos a nosotras mismas, separadas por los caminos de la vida pero unidos por los lazos del corazón.

A veces echo de menos esa relación que manteníamos, pero en el fondo sé que de un forma u otra siempre están allí. Al menos yo lo siento así y eso le da un agradable color a mi vida.

Ese mensaje me devolvió la esperanza en que hay amistades que aunque se rompan, duran para toda la vida, sólo porque la vida es así; “nunca se para de crecer, nunca se deja de morir.”

Negrita, hoy “Me Acordé de ti.”

Puede que sea esta la canción
la que nunca te escribí
tal vez te alegre el corazón
no hay más motivo ni razón,
que me acordé de ti.

He buscando en lo que fuimos
un qué será de ti.

Yo me fui, no sé hacia dónde
sólo sé que me perdí
Yo me fui, no sé hacia dónde
y yo solo me perdí
Hay un niño que se esconde
siempre detrás de mí

Todo cambia y sigue igual
y aunque siempre es diferente, siempre el mismo mar

Todo cambia y sigue igual
y la vida te dará los besos que tú puedes dar.

Todo y nada qué explicar
¿quién conoce de este cuento más de la mitad?
Soy mentira y soy verdad
Mi reflejo vive preso dentro de un cristal.

Todas las cosas que soñé
todas las noches sin dormir
todos los versos que enseñé
y cada frase que escondí
y yo jamás te olvidaré
Tú acuérdate también de mí
nunca se para de crecer
nunca se deja de morir.

(Fito & Fitipaldis)

 
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Posted by on September 18, 2010 in días como hoy

 

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