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Al mejor estilo de Los Simpsons

28 May

Siempre he creído que lo único que nos falta para ser la encarnación de los propios Simpsons es el Ayudante de Santa Claus.

En estos días me levanté queriendo matar a Bart cuando se le ocurrió pegarse a tocar el timbre ese día sobre las 9 de la mañana. A esa hora todos estaban durmiendo (es lo que tiene ser parte de un hogar disfuncional en el que casi todos están retirados o desempleados) y la única que escuchó el timbre fui yo.

Me salí de la cama como pude puesto que la insistencia de Bart hizo  evidente que no tenía ningunas intenciones de marcharse hasta que alguien le atendiera. Confirmé por el intercomunicador que era él y luego le abrí la puerta de afuera. Dejé la puerta de casa entreabierta y volví a escalar hasta mi cama.

Él subió al cuarto del abuelo Abraham a ver si había sido quien le abrió y cuando descubrió que no era así entonces entró en la alcoba de Lisa. Se dio cuenta de que estaba dormida pero ni si quiera pidió disculpas. De todas maneras hacerlo no hubiese servido de nada porque eso no cambiaría el que ya me había despertado.

Como si no fuese evidente al ver los portales de todas las habitaciones cerrados, le expliqué que todos dormían y que el timbre sólo lo escuché yo. Me preguntó si el cuñao también estaría durmiendo y pensé que me tomaba el pelo. “¿Milhouse? Qué coño tiene él que ver en este peo?” -dije yo. “Es que necesito que me echen una mano con unos muebles. Traigo un furgón” -respondió.

Recordé que el abuelo había dicho algo sobre una mudanza. De ésas cosas que como en cualquier familia disfuncional uno es el último en enterarse porque la comunicación no existe o sólo porque cada uno está pendiente de sus propias vainas o demasiado ocupado con sus peos como para haberse enterado de que alguien de la casa o de la familia se está mudando; al menos la noticia no iba de un embarazo.

Le dije que Milhouse seguramente estaba durmiendo y que además hoy tenía cita médica porque acababan de quitarle los puntos de una operación. Añadí que en breve yo tendría que irme a trabajar; en pocas palabras me lo sacudí de una forma muy sutil. “Entonces llamaré a Martin a ver si puede ayudarme” -dijo él; “haz lo que quieras pero déjame en paz!” -pensé yo; y no podía pasárseme otra cosa por la cabeza después de que él me sacase de la cama.

Ciertamente llevo días con un humor de perro pero esa mañana lo tuve más gracias a lo sucedido. Cualquier persona normal hubiese tenido la delicadeza de avisar la noche anterior o de cuadrar quién podría ayudarle antes de alquilar un camión de mudanzas; pero como bien he mencionado antes hablamos de personas disfuncionales, que todos lo somos un poco, y hablamos de la encarnación de Bart Simpson cuyos actos aquí descritos apenas representan una mínima desfachatez si se compara con las cosas que otras veces se le ha ocurrido hacer -o dejar de hacer-.

Lo peor es que más tarde Marge y Homer por la casa preguntando qué había pasado, Marge diciendo “pobrecito” porque se tuvo que ir sin la ayuda que buscaba y yo botando piedras pensando que pobrecito nada!

 
2 Comments

Posted by on May 28, 2010 in ahora sí que me arreglé yo

 

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2 responses to “Al mejor estilo de Los Simpsons

  1. SHAMI

    May 28, 2010 at 16:34

    Asumo entonces que eres Lisa…

     

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