RSS

No sólo la 1ª cuenta…

19 Apr

En estos días estuve reflexionando sobre la impresión que causan algunas personas en nosotros; tanto así que nos genera un sólido impacto no sólo su apariencia física sino también los rasgos más propios de su personalidad.

Si me concentro, son pocos los recuerdos que guardo sobre los primeros encuentros que he tenido con cada persona que en algún momento ha formado y aún forma parte de mi vida; ni qué decir de aquellos que sólo se han cruzado brevemente en mi camino. Sin embargo puedo recordar la primera vez que conocí a Galeno. Sí, puedo recordarlo y evocar vívidamente la primera vez que le vi: dónde estaba sentado, cómo vestía, cómo lucía, incluso cómo olía.

Estaba allí afianzado relajadamente sobre su músculo glúteo encima de una repisa; su torso envuelto en una camisa negra con cuello, botones y mangas que le cubrían desde el hombro hasta sus muñecas; llevaba un pantalón tejano de tono azulado medianamente ceñido a su cuerpo; sus pies despojados de calzados y cubiertos por calcetines blancos de algodón evidenciaban e incitaban a la comodidad; su perfume era como un bálsamo de dioses para el hocico. Su contextura era robusta, su estatura intermedia, su piel morena, sus ojos café, su sonrisa se delineaba en su semblante como un gesto silencioso de alegría.

También nos acompañaban esa noche otros sujetos a los que no conocía; de ellos no tengo memoria y tampoco volví a verles más, pero Galeno me causó tal impacto, que su imagen aún vive en mi recuerdo de la misma forma en que lo hace un dibujo de tinta indeleble grabado en la piel humana.

Por casualidad o causalidad llegó mi segundo encuentro con él un par de meses después. Entonces intercambiamos teléfonos y comenzamos -casi sin quererlo o todo lo contrario- a entablar una amistad de ésas que hay que vivir para poder entender; pero a mí no me importaba tanto quién era él, sino cómo me hacía sentir y lo que me hacía ser: se convirtió no sólo en mi mejor amigo sino también en mi maestro; me abrió los ojos, me hizo romper esquemas, me ayudó a crecer, consiguió que me enfrentase a muchos de mis temores, sacó lo mejor y lo peor de mí, sanó mis heridas y me prestó no sólo sus oídos sino también su voz.

Es una de esas personas que simplemente ha marcado un antes y un después en mi historia, que ha dejado una huella imborrable que sin importar el tiempo o el espacio permanecerá prendida a algún rincón de mi ser; pero lo peligroso de no mantener relaciones sentimentales y carnales con personas cómo éstas, es la inclinación abominable a idealizarlas.

Hoy relato esta historia por la reflexión que hice al principio, porque por esas cosas inexplicables de la vida en estos días pensé en él; entonces recordé lo mucho que me impresionó cuando lo conocí; pensé también en cómo lo perdí, en cómo lo recuperé y en cómo me gustaría que estuviese aquí.

Seguramente él sabría -como no ha podido hacerlo nadie más- ayudarme a encontrar la luz en el infinito túnel de oscuridad que hoy me arropa y en la ineludible sensación de extravío que me invade. Seguramente él sabría qué decirme, cómo apoyarme y cómo hacerme ver las cosas desde otro punto de vista. Seguramente él sabría cómo brindarme su mano amiga o tan sólo su hombro para llorar; sabría cómo hacerme ahogar este insaciable desconsuelo. Seguramente él, podría hacerme ver que mis pasos no están tan lejos de hacerme llegar al final del camino y que quizás entre tanto desorden; también existe la claridad; pero podría hacerme ver y hacer todas estas cosas convenciéndome realmente de ellas; porque mi problema es que me cuesta mucho creerme las cosas; y muy pocas personas poseen la paciencia que me tenía él tanto para hacerme sentir genuinamente escuchada y comprendida como para enseñarme a re-descubrir mi persona paso a paso.

Pero esto no es un post en el que intento comparar lo que él hacía por mí con lo que cualquier grupo de personas representa hoy en mi vida. Es un post dedicado a enaltecer sus virtudes por el valor y el impacto que ellas han tenido en mí (lo cual no quita que no haya otras personas que hoy en día me tiendan su apoyo o mano amiga o que también me ayuden a superar mis propios obstáculos).

Supongo que por eso dicen que las primeras impresiones son las que más cuentan; y vaya si la suya fue impresionante! Claro que no hay que perder de vista que las primeras impresiones por sí solas no son suficientes. Evidentemente la suya vino acompañada de todo lo que implica causar una buena primera impresión y luego tener con qué sustentarla…

 
1 Comment

Posted by on April 19, 2010 in hitos de la vida

 

Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,

One response to “No sólo la 1ª cuenta…

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: