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De 80 a 48 horas

10 Apr

Hoy se desencadenó por completo la tormenta. Ésa que rezaba para que no llegase pero que sabía se produciría de forma inexcusable.

Vi cómo se venían abajo no sólo los techos de cartón, sino también con ellos las ilusiones, las esperanzas, los sueños, el esfuerzo, la lucha y la fe constante de quienes trabajaron para aguantar el diluvio durante tanto tiempo.

Las secuelas podrían haber sido peores; sin embargo lo poco que queda parece no ser suficiente para los que continuamos. ¿Y qué más podemos hacer? No tenemos más remedio que aceptarlo porque cuando lo que hay es lo que hay; sólo queda soportar aunque eso no signifique resignarnos.

Pero dicen que cada tragedia llega con una alegría, así que después de esta tormenta tras la que no sé cuándo o si realmente llegará la calma, también ha abierto sus ojos al mundo una nueva vida. Una que llena de esperanzas los corazones de quienes la rodean y de alegría la vida de quienes sabemos de su existencia.

A ti te vi crecer de entre la nada, de entre ideas patentadas y plasmadas como fruto de la ciencia ante la que algunos mortales se manifiestan reticentes a utilizar, comprender, necesitar.

A ti te cogí entre mis manos cuando pensé que me hallaría perdida; y apareciste dándome no sólo un soplo de vida sino una oportunidad de crecer y de seguir caminando.

Y así te fui dando forma, a mi manera; te fui componiendo según mis propios criterios, te fui coloreando con mis propias acuarelas y te fui convirtiendo en uno de mis logros más preciados.

A ti te fui completando con extremidades y rostro; te fui arrullando entre mis brazos y te fui dando la fuerza para salir a flote, sólo para hoy verte caer.

Y así mientras lo hacías; surgió de entre las entrañas una nueva existencia; una que me hace pensar que siempre hay vida aún entre aquello que creemos perdido.

Seguiré caminando despacio a tu lado mientras mi fuerza y la ruina me lo permitan; seguiré aguantando la tempestad como pueda y luchando no sólo por lo que queda de ti sino también por lo que queda de mí tras esta aguardada más no anhelada caída.

 
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Posted by on April 10, 2010 in días como hoy

 

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