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Violencia Familiar

23 Feb

Esta mañana vi entrar a 2 individuos uniformados a la casa de uno de mis vecinos. Minutos antes se habían oído gritos emitidos por una voz joven varonil y golpes de puertas, como quien las azota con ira.

Pero estos episodios parecen repetirse allí con frecuencia, ya todos los vecinos del barrio sabemos que cada dos por tres se escuchan los mismos gritos y las mismas peleas, las discusiones de las que tácitamente al final todos somos partícipes y los aparentes sucesos violentos que allí se cultivan día sí y día no.

Los vecinos deberíamos estar ya acostumbrados por aquello de que estos sucesos son relativamente frecuentes; por eso cuando oí los gritos no reparé ni en asomarme ni me inmuté; pero en el fondo yo no me hago a la idea de que en mi casa se escuchen los gritos como si estuvieran en mi propio salón y de hecho en un par de ocasiones he estado a punto de llamar a la policía; hoy alguien lo hizo por mí. Seguramente los nuevos inquilinos de la esquina, paar quienes las peleas de nuestros vecinos, también son una novedad.


Los guardias civiles se presentaron a las puertas del vecino y por un instante me sentí como una vieja cotilla de esas curiosas que se la pasan asomadas a la ventana viendo todo lo que ocurre en el vecindario. Poco me asomo a la ventana pero hoy me disponía a hacerlo para ver qué tiempo hacía y poderme vestir adecuadamente (aquí el clima está más raro que nunca y hace calor un día y frío otro) y entonces fue cuando los vi allí.

5 miembros componen esa unidad familiar; la pareja y 3 hijos; el mayor es el de los gritos. Creo que no tendrá ni 18 años pero su forma de comportarse; al menos a juzgar por lo que se oye desde fuera aún sin conocerlo, le hacen parecer un adulto amargado. Pero sólo Dios sabe lo que ocurre en esa casa y a los vecinos no nos queda más que especular.

Me he cruzado con él, con su padre y con su madre llevando el coche del bebé en varias ocasiones y parecen ser una gente normal. A la niña mediana la veo a cada rato jugando con el resto de los niños del barrio; no dan la sensación de que tuviesen ese tipo de problemas; parecen ser educados, pero dentro de sus 4 paredes las cosas obviamente no son lo que parecen.

Asumo que debe ser el chico el del comportamiento agresivo porque curiosamente no se oyen más gritos que los suyos, aunque hay quienes dicen que el padre es agresivo y dominante y que le hace la vida de cuadritos, pero estas son sólo especulaciones.

A ciencia cierta no sé si el problema es él o sus padres; tampoco si sus problemas son con el padre, con la madre o con ambos; no sé si él es la víctima o el agresor ni si los maltratos se extiende más allá de lo verbal; pero no hace falta que se vayan a las manos, está claro que hay violencia en ese hogar y que estos episodios, de cierto modo, siguen un patrón constante.

Pensé que esta mañana se lo llevarían preso, pero los del cuerpo de seguridad sólo vinieron a cerciorarse de que no se continuase alterando el orden público en la vecindad. Supongo que hasta que les vuelvan a llamar durante el siguiente episodio, o hasta que ocurra algo verdaderamente grave.

Hoy diciéndole NO a la violencia, a los maltratos y a las agresiones de ningún tipo y contra cualquier género.

 
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Posted by on February 23, 2010 in ¡agüita!

 

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