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María Cristina me quiere gobernar

23 Feb

Tengo una necesidad casi incontrolable de querer siempre controlarlo todo; tengo la necesidad constante de querer dominar las cosas que dependen de mí y de hacer que aquellas que no dependen de mí lo hagan; supongo que en parte algo tendrá que ver con mi información genética y en otra con la crianza que me dieron.

Lo cierto es que detesto la incertidumbre, deteste la ansiedad que me genera el sentir que no tengo control sobre una situación o lo que es peor; sobre nada. Es como si todo la vida hubiese crecido creyendo que mi futuro y mi destino estaba en mis manos; para luego darme cuenta de que en realidad hay millones de cosas y variables que no dependen d emí y que además no me permiten hacer las cosas que quisiera ni hacerlas como quisiera; al menos no todas.

Pero intento no generalizar y trabajar en este aspecto de mi vida para evitar ansiedad y frustración y para aprender a aceptar mi realidad aunque difiera de lo que quisiera que fuera.

En estos días se lo comentaba a él; recordando que cuando tenía unos 15 años y hasta los 17 a veces me preguntaban dónde me veía dentro de 10 años y yo pensando que sería una mujer independiente, con un empleo estable, con una pareja estable; quizás casada y por qué no; hasta considerando ser madre. Pero en cambio diez años después no soy ni la sombra de todo eso que alguna vez me enseñaron o soñé y aunque ya había escrito alguna vez sobre esto, insisto en que entonces me encuentro desprovista ya no de las herramientas sino de las oportunidades para hacer las cosas de una forma diferente.

La crisis financiera que ha dejado la tasa de desempleo más alta en el país no me ha permitido realizar los proyectos que tenía para los últimos doce meses; tampoco los que tengo para este año. He tenido que aguantar con paciencia y aceptar mi realidad aunque eso no signifique que me resigne a vivirla. Ya se han pasado todos los plazos que yo misma me había trazado, así que he determinado que visto que no puedo controlarlo todo -o nada-, será mejor esperar; pero me rehúso a quedarme de brazos cruzados.

Tengo que tener paciencia y esperar que la crisis pase, que vengan tiempos mejores, que finalment pueda obtener ese empleo estable que tanto anhelo con unos ingresos suficientemente sólidos como para permitirme el lujo de independizarme y finalmente comenzar la vida que quiero. Porque ha llegado el momento de mi vida en el que definitivamente necesito mi espacio; más allá de las 4 paredes de mi habitación.

Necesito poder llegar a casa y encontrar un poco de paz, necesito poder llegar y comer cuando me apetzca y lo que me apetezca sin que nadie me diga que es deshora o que estoy muy delgada, necesito poder llegar y encender la tele a mi antojo y ver lo que quiera; necesito poder echarme en el sofá sin que nadie me censure o me diga que baje los pies, necesito poder encerrarme en mi habitación sin enfadarme porque me interrumpan a cada rato, sin enfadarme porque me despierten por las noches, sin enfadarme porque alguien se asome a mi regazo a ver que estoy haciendo…

Necesito saber que no tengo que esperar a que la lavadora acabe para poder hacer la colada, necesito poder invitar a mis amigos a casa sin que eso sea motivo de estrés, necesito tener la libertad de invitar a mi pareja a pasar a mi cuarto sin que eso implique que alguien lo vea mal o sea “impropio de una señorita como yo”; necesito quedarme fuera de casa alguna noche sin tener que dar explicaciones o pelearme con alguien; necesito tener la libertad de poder ser yo misma, de poder tomar mis propias decisiones, de poder dirigir mi vida sin que otros interfieran en ella; sin esa vigilancia constante que me acecha.

No… no es que quiera controlarlo todo, es que quiero controlar aquello que me incumbe y aquello que me afecta; aquello que está en mis manos para poder entonces encaminarme hacia el destino que deseo.

Y durante el 2009 aprendí a desprenderme un poco de esas ansias de control sobre mi vida; y aprendí a aceptar las cosas como son y a disfrutar más d elo que se tiene en vez de quejarse por lo que no se tiene; y aprendí que dentro de todas mis penurias emocionales tengo una vida afortunada; pero aún así mi nivel de tolerancia se agota cada día más puesto que realmente necesito darle un vuelco a mi vida y ser yo la capitana de este barco que ahora mismo parece ir sin rumbo al lugar de nunca jamás.

 
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Posted by on February 23, 2010 in toy ponchá'

 

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