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Prueba Superada

12 Nov

Ayer estuve pensando que seguramente una de las cosas más difíciles de terminar una relación amorosa, aparte de todo el dolor y sufrimiento por la “pérdida” de quien amamos, es el tener luego que lidiar con los amigos en común. Muchas amistades se rompen en el proceso cuando algunas personas intentan ponerse del lado de uno o del lado del otro; y aquellos que intentan mantenerse imparciales seguramente lo pasan peor por la incomodidad que les puede generar el escuchar ambas versiones de la historia y tener que, o sólo decidirse a, mantenerse en medio.

Mi última y definitiva ruptura con mi anterior pareja me generó no sólo desconsuelo, tristeza, desgano y depresión, sino también todas las demás cosas negativas que genera una ruptura. Este blog fue testigo de todos los sentimientos que experimenté en su momento y también de todos aquellos que de cuando en vez me hacen pensar en él; sólo porque una parte de mi ser sabe que hay cosas que viví a su lado que nunca jamás volveré a vivir con nadie; pero eso precisamente es lo que hace que las personas y las relaciones sean únicas.

Ayer justamente hablaba con una amiga que tenemos él y yo en común. Quizás ella ha intentado tomar mi lado pero en el fondo sabe que él no le ha hecho nada a ella, más que causarle decepción por lo que me ha hecho a mí, pero a ciencia cierta ella no tiene motivos para alejarse. Sin embargo me contaba cómo había estado planteándose borrarlo del Facebook, me preguntó si yo lo tenía en mi lista de amigos y le contesté que por supuesto que no y que además he perdido todo contacto posible con él.

No sé nada de él ni de su vida, no tengo acceso a sus fotos ni a sus posts ni me interesan tampoco. Y entonces me di cuenta de que he superado mis sentimientos hacia él y de que finalmente puedo decir que no siento nada de nada por él. Esto para mí es un alivio y me llena de orgullo, tal vez porque mis sentimientos eran muy fuertes y en algún rincón de mi ser pensé que nunca conseguiría superarlos o superarlo a él; los primeros meses fueron una tortura, incluso pensé en deshacerme de todas las cosas que él me había regalado hasta que entendí que no podía tirar la ropa, el reloj, los perfumes, la cámara de fotos, la bisutería y hasta los diamantes en mi afán de intentar no conservar nada que me recordase a su persona…

Pero todo eso ha pasado y una persona me hizo entender que los regalos eran regalos, que eran cosas que yo podía conservar y de las que podía disfrutar sin tener que sentir que le debía nada; y para mí ya no existe ninguna cadena que me ate, que me haga mirar atrás o seguir recordándolo como una parte de mí o como algo que añoro o a lo que desearía volver.

Está claro que eso no borra ni cambia lo que vivimos o los sentimientos que en algún momento existieron, reconozco no sólo el daño sino también lo bueno que me brindó y sigue siendo alguien que fue importante, que me marcó y que se llevó una parte de mí pero también es alguien que ya no forma parte de mi vida ni de lo que soy y que por tanto no me afecta a pesar de lo mucho que significó en algún momento en mi vida.

Mi amiga me planteaba que no sabe ni cómo tratarle, me contaba que veía sus fotos en el Facebook y que sin embargo no sabía ni entendía de qué iba, qué está haciendo o en quién se había convertido… Me dijo que cree que se volvió loco y me contaba sobre lo mucho que ha cambiado y lo desilusionada que ella se siente por saberlo así. Tan sólo pude responderle que cada cual tiene lo que se merece y que si él es feliz así y con quien está, pues a mí me parece de puta madre.

Hay millones de páginas en internet que hablan sobre “how to get over somebody we love” pero lo cierto es que no existe una fórmula. Cada cual reacciona de una forma diferente ante el dolor de una ruptura y leerse un libro o un manual sobre cómo superar los sentimientos por alguien, no siempre puede darnos las respuestas; aunque en esos momentos de desespero es cierto que intentamos recurrir a lo que sea con tal de aliviar el dolor.

A mí me ha ayudado el hecho de romper con la rutina que venía manteniendo desde hacía 3 años; me ha ayudado el rodearme de mi familia y de amigos que me demuestran su afecto día a día. Me ha ayudado el no tenerle cerca y el no tener que verle a diario. Me ha ayudado también el no tomar ninguna acción destructiva hacia conmigo misma; pero sobre todas las cosas me ha ayudado el no tener miedo de volverlo a intentar.

Entonces sin darme cuenta, el dolor se ha ido y aunque aún no estoy lista para perdonarlo, creo que al menos he aprendido a dejarlo ir y he entendido que mi vida continúa y que hoy estoy mejor sin él. Me ha costado mucho trabajo pero he aprendido que hay heridas que el paso del tiempo por sí solo no cura, sino también las propias ansias de superación, nuestro entorno, nuestras circunstancias y simplemente las ganas de seguir amando.

 
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Posted by on November 12, 2009 in no te llevo naylon!

 

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