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Gimnasio Por Un Día

11 Sep

Cualquiera que me conoce sabe que mi condición física es fatal, que soy torpe en los deportes y que soy una vaga sin causa para todo lo que se refiere a la actividad física y sus afines. Por esta razón nunca me he apuntado a un gimnasio y las pocas veces que me he visto obligada a hacer algún tipo de actividad física ha sido por mis estudios y cumplir con créditos sin los que no hubiese podido graduarme; en otras palabras ha sido por necesidad y no voluntad.

Pero desde que dejé el colegio y la universidad he gozado de la libertad para nunca hacer ejercicios y para no hacer deportes; primero porque no me gusta, segundo porque se me da mal y aunque una parte de mí sabe lo importante que es y lo mucho que me arrepentiré en el futuro por estas decisiones que he tomado hoy al respecto; no consigo encontrar la fuerza de voluntad de la que precisaría para hacer deporte sin que ello represente un gran esfuerzo.

Pero esta semana he roto con mi resistencia a los gimnasios; me han invitado gratis a un gimnasio por un día; y recalco lo de gratis porque dentro de mis esquemas jamás se me ocurriría gastar dinero en apuntarme a un gimnasio; tal vez porque en el fondo sé que no lo aprovecharía. Pero esta semana fui como invitada y realicé una clase de bailoterapia, otra de aerobox y otra de funky. Tal vez es irrelevante para cualquier mortal pero extra relevante en mi vida; de hecho estuve bromeando diciéndole a mi madre que sería mejor que me sacara una foto con mi atuendo de gimnasio porque seguramente sería la primera y última vez que me vería así vestida.

Tengo que decir que la experiencia fue positiva; tras la primera clase casi me desmayo así que me senté un buen rato para reponerme. Supongo que es normal dado que no estoy acostumbrada a ningún tipo de actividad física y mucho menos a una intensa. Pero afortunadamente conseguí recuperarme a tiempo para hacer las otras dos clases; la de funky fue la que me gustó más.

Aún después de esta experiencia positiva sigo negándome a apuntarme a un gimnasio; tal vez más adelante cuando no tenga tanto apuro económico y entonces no tenga la sensación de que prefiero usar ese dinero en otra cosa. He descubierto que tal vez lo que no me gusta de los gimnasios es más que todo las máquinas pero creo que quizás podría sobrevivir haciendo clases como las que hice aquel día que tampoco me suponen mayor trauma sino sólo irme acostumbrando poco a poco a la intensidad de la actividad a la vez que le cojo el gusto al baile, a los pasos y a las coreografías.

 
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Posted by on September 11, 2009 in los milagros existen

 

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