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Las Cosas No Siempre salen como Esperamos

10 Jun

El sábado 06 de Junio parecía ser un buen día. Salimos a comprar algo para desayunar y él preparó unos bocadillos que me hicieron pensar -para mí- que no me imaginaba que se le daba tan bien la cocina. Comencé a contarle del último contacto que tuve con mi ex-suegra; uno reciente y…. sin quererlo se desencadenó una pelea que acabó con un final infeliz en el que yo le decía que era mejor que lo dejásemos y cogía mis cosas y me marchaba.

Pero tuvimos también un final alternativo en el que ambos expresamos nuestra forma de pensar y sentir, en la que le expliqué que esto no me había ocurrido antes porque con mi antigua pareja nunca tuve problemas de afinidad y no me sentía tan mal como ahora. Como si todo el tiempo tuviese que esforzarme por ser alguien que no soy sólo para que la relación funcione o él me acepte. Como si no importa cuánto me esfuerce porque nunca seré lo suficientemente relajada y tolerante y pasota.

Entonces dijimos que en vez de ceder en nuestras formas de ser, lo que tendríamos es que aprender a ser más tolerantes. Pero es difícil medir la tolerancia porque lo que para mí es mucho para él no es suficiente, y viceversa.

Los dos sabemos que esto no va a llegar lejos, pero supongo que nos negamos a fracasar y por eso seguimos tapando los baches con las manos para continuar andando como si no existieran. Hasta que haya tantos agujeros que ya nuestros parches no puedan cubrirlos más y aquel tejido acabe por deshacerse. Desde luego no creo que nuestras incompatibilidades sean imposibles de conciliar puesto que si así fuera, continuar con esto ya no sería un asunto de perseverancia sino de caprichosa terquedad. No sé si mis esfuerzos den el resultado que busco, pero por lo pronto tengo que seguirlo intentando aunque hay días en que me pregunto qué hacemos juntos y eso nunca es buena señal…

Después de aquel incidente en el que invertimos poco más de dos horas, nos fuimos a una barbacoa en casa de un amigo. Comimos y bebimos como reyes y pasamos una tarde de hombres y mujeres todos juntos pero no revueltos. Los chicos por su lado y nosotras por el nuestro, jugando mucho tren mexicano y haciendo migas. Después de beber muchas piñas coladas, vodkas y ginebras, le dejé las llaves de mi coche. Él también había bebido pero el alcohol nunca le afecta como a mí; esa noche nos detuvo uno de un control de alcoholemia. Pensé que no saldríamos vivos de él.

Apenas eran 10 minutos pasados la media noche; pensé que los ocntroles se hacían más próximos al amanecer! El guardia civil le preguntó si había bebido y mi chico respondió que sí; una copa en casa de un amigo. Dio en el límite: “ha dado usted 0.25” y nos dejaron continuar. Luego supe que él no llevaba su carnet de conducir y pensé que momentos como ese son los que he de recordar cada vez que crea que no soy una persona con suerte… Ron con tónica nos hizo pasar más tarde el susto.

 
3 Comments

Posted by on June 10, 2009 in anecdotes, feelings, love

 

3 responses to “Las Cosas No Siempre salen como Esperamos

  1. rosanalpz

    June 10, 2009 at 21:20

    Hola Jessi, me alegra leerte.

    ¿Qué es el tren mexicano?

    Desde luego, sí que tienes suerte, sí, aunque no te lo creas.🙂 Menuda suerte con el control. De eso nos libramos la gente como yo, que no sabemos conducir y que vamos en metro, tren o autobús a todos los sitios…

    Espero escribirte pronto.
    Muchos besos.

     
  2. Coraline

    June 11, 2009 at 12:26

    Guapa, el tren mexicano es un juego de dominó que descubrí cuando viví en USA, me gustó tanto que me traje uno cuando me mudé a España pero apenas hasta hace pocos meses (después de más de 3 años que tengo viviendo aquí) es que comencé a utilizarlo (por aquello de q hasta hace apenas unos meses llevaba una vida de ermitaña solitaria y sin amigos).

    Es un dominó q tiene 91 piedras, y en vez de llegar hasta el 6 llega hasta el 12. Cada número lleva un color y pueden jugar de 2 a 8 personas. Consiste en lo mismo que en el dominó tradicional pero se juega individual y no por parejas y cada jugador arma su propio “tren” con las piedras que lleva y en el que sólo puede jugar uno mismo. Se abre aparte un tren comunitario en el que pueden jugar todos los jugadores y cuando no llevas piedra robas una, si no te llega la ficha pasas y tienes que abrir tu tren, lo que hace q cualquier jugador pueda pegar allí sus piedras. Lo cierras cuando vuelves a jugar en tu tren.

    Gana la mano quien quede sin piedras y el juego quien lleve menos puntos. Es divertidísimo, si te gustan esos juegos, claro. Yo no soy amante del dominó tradicional pero cómo mola el tren mexicano!!!

    Besos!

    Te dejo una fotico de ejemplo!!

     

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