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Una Carta de Corazón

29 May

El domingo 24 de mayo descansé casi todo el día mientras jugaba al WOW y después de un almuerzo familiar a media tarde, mi niño vino a por mí. Alquilamos un par de pelis “Los Crímenes de Oxford” y “Algo pasa en las Vegas” y en ello se nos fue lo que quedaba el día, sin embargo no tuvimos el día libre de discusiones puesto que otro incidente tuvo lugar entonces.

Parece que el vaso estaba más que lleno, pensé que me terminaría, lo noté agobiado e infeliz. Me sentí perdida como quien lo intenta todo pero no sabe qué más hacer y sólo se sienta a esperar lo peor. Hablamos por teléfono más tarde y nos dijimos un par de cosas aunque nada alentador. Pasé una noche terrible y escasamente logré conciliar el sueño. Pensé en miles de cosas…

Llegó el lunes 25 de mayo y comencé la semana con una tristeza que me invadía hasta el alma. Afortunadamente no tuve alemán, un día de trabajo lento pero corto. Le escribí una carta y me fui a llevársela a su trabajo. Le esperé unos minutos y me marché al darme cuenta de que podría tardar en salir; después de todo él estaba trabajando. Le dejé la carta en el coche como había hecho ya un par de veces antes. Me llamó poco después mientras aún me encontraba en la estación repostando gasolina.

Nos vimos unos minutos y quedamos en que hablaríamos por la tarde. Por la tarde se quedó dormido porque se había trasnochado gracias a nuestras discusiones del día anterior. Al despertarse se fue al gimnasio y al salir me dijo que pasaba a verme un par de minutos porque estaba muy cansado. Le dije que no se molestase y que ya nos veríamos al día siguiente. No vaciló en aceptar.

Hablamos por el MSN y me dio las gracias por la carta aunque me dijo que no me respondía aún porque necesitaba tiempo para pensar lo que en ella le decía. Me dijo que había muchas verdades y que en cierta forma se sentía responsable. Supongo q se refería a nuestra situación. Intenté dejarle claro que no le culpo y que tampoco me interesa buscar un culpable, quedamos para hablar al día siguiente.

Llegó el martes 26 de mayo y después de otra mala noche tuve un día de trabajo relativamente corto, aunque largo porque me quedé un par de horas extras preparando el material para comenzar a darle a mi niño las clases de inglés que me pidió. Nunca antes he dado clases y la verdad no pensé que tomaría tanto prepararlas, pero ahora entiendo muchas cosas.

Por  la tarde nos fuimos a dar un paseo por la playa, él sacó la carta y mientras tomábamos un helado, nos sentamos a aclararla. Realmente no hablamos sobre las frecuentes discusiones que caracterizaron a nuestros días anteriores, pero sí hablamos de nuestra afinidad -o falta de ella- y de muchas otras cosas relevantes. Creo que le puse los puntos sobre las íes y le dejé claro que no quería que me hiciese perder el tiempo.

Si bien no sé si mi relación con él resultará en algo de futuro, lo que sí sé es que no estoy dispuesta a arriesgarme a ver en qué resulta si él, ya de entrada, sabe que nunca va a quererme y que nunca va a dar lo mejor de sí para que las cosas funcionen. Y así es como se siente hasta ahora. Y por eso he tenido que construir muros entre nosotros en vez de puentes. Y no quiero seguir estando en una relación en la que tengo que pisar el freno para no enamorarme o para no quererle sólo porque sé que él no se siente igual y procuro entonces evitarme el daño de la separación a futuro. No se puede disfrutar de una relación ni vivirla con intensidad cuando se están pensando en esas cosas o cuando, en este caso yo, estoy esperando que me termine y por eso preparo el terreno para hacerlo lo menos doloroso posible…

No me quedé muy convencida de que quedásemos en algo en concreto, intenté sacarle la información con cucharita pero me pidió que no lo presionase tanto porque le costaba expresarse. Él intentó darme respuestas, no cualquier respuesta, sino las que -creo yo que- él consideró que yo quería escuchar. Entonces le dije que no era un examen y que yo no buscaba esas respuestas, mucho menos que me diese las que creyese que yo quería escuchar. Le dije que aclarase él sus propias ideas y lo que buscaba porque sólo entonces podría intentar explicarlo o transmitírselo a alguien más.

Me agradeció la canción que le dediqué al final de la carta, me confesó que apenas cogió el sobre se imagino que era una carta de unas 8 páginas por lo grueso del sobre; también que pensó, mientras la leía, que era una carta de ruptura… me sentí mejor aunque por mi parte siguen habiendo cosas qué decir pero esperaré un momento más adecuado para irlo haciendo.

 
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Posted by on May 29, 2009 in feelings, love

 

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