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Quién es El Rey?

10 Sep

Hace un par de semanas que se desmagnetizó mi tarjeta de débito. Todo fue gracias al estuche que le compré al móvil nuevo; tiene un imán bastante grande y creo que en algún momento dejé la tarjeta suelta en el bolso y creo que el maravilloso imán borró la información que había en su banda magnética.

Tuve que ir a pedir otra nueva y hoy, tras una semana, tenía que ir a buscarla. Llegué a mi banco (uno de los más grandes de Cataluña por aquello de que mi padre es Catalán) y encontré una línea de lo menos 10 personas que querían realizar transacciones de caja; otra más corta al lado de atención personalizada. Creo sólo tenía a 2 personas delante así que pensé (ingenua yo), que tardaría poco.

Llegué a las 10:20 y a las 11:00 aún no me habían atendido.

Para entonces la línea de 10 personas seguía con 10 personas, pero no eran als mismas 10 personas que estaban allí cuando yo llegué a la oficina, sino otras 10 que habían llegado después que yo pero que sin embargo estaban atendiendo antes que a mí misma.

Me parecía increíble tener que sufrir semejante calvario sólo para retirar una simple tarjeta. Me preguntaba si era día de cobro o si la gente no ha oído hablar de las domiciliaciones bancarias y de las transacciones en línea.

Yo escasamente paro por el banco una vez a la cuaresma y me parecía increíble que aquello estuviera tan a tope. Si no hubiese sido porque realmente necesitaba retirar la tarjeta para poder sacar dinero para poder pagar la renta que tengo atrasada; no hubiese dudado en darme media vuelta y regresar en otro momento.

Mi paciencia estaba comenzando a colmarse pero llegó casi a su límite cuando la chica de atención personalizada levantó la mirada (tras los 40 minutos que yo ya llevaba allí esperando) y nos dijo a las personas que esperábamos por ella las siguientes palabras: “vayan haciendo la cola que ahora voy a ir a sustituir a la compañera”

ME ESTAS TOMANDO EL PELO!? (fue lo primero que pensé). Tenía allí 40 minutos HACIENDO COLA y la tía pretendía que me pusiera detrás de las 10 personas que estaban en la fila de caja y que además habían llegado después que yo?

Pensé en pedir una hoja de reclamación pero intenté controlarme. Nadie se movió a la otra fila y la gente que esperaba comenzó a protestar. La chica finalmente dijo que si era algo “rapidito” ella nos atendería. En eso le dije en un tono un poco de enfado que yo sólo estaba llí para retirar una tarjeta.

Lo que más em desesperaba era que aquella mujer de la atención personalizada atendía a todo el mundo con una paciencia de santo. Como si la vida fuese eterna o como si no existiera más gente esperando. Como si el banco no estuviera a tope o como si los que estábamos allí no teníamos más nada que hacer que perder la mañana entera en el banco.

Llegó mi turno e intenté comportarme para no decirle lo que pensaba. Encima la chica me comienza a decir que ella lo sentía en el alma pero que ella tiene sus 20 minutos de desayuno y que toda la gente que está esperando puede hacer perfectamente sus transacciones por el cajero y sino que se apañen… NO me lo podía creer. Luego me dice “bueno no lo digo por ti porque obviamente tú tenías que entrar en la oficina”…

Y así es como los empleados de una de las entidades bancarias más importantes de España tratan a sus clientes. Y así es como una de las entidades bancarias más grandes de España NO TIENE un mejor sistema de atención que no sea hacer una maldita cola desorganizada en el que no atienden primero al que primero llega sino al que tiene más suerte. Y así es como los 20 minutos de desayuno de una empleada son más importantes que los 40 minutos que pueda tener un cliente a la espera de realizar alguna transacción.

Creo que ni en la seguridad social que es una entidad pública se dan el lujo de hacer estas cosas. Pensaba que este tipo de eventos sólo ocurrían en los países que llaman subdesarrollados (o del 3er mundo) como del que yo provengo en donde desde luego te cierran la puerta en la cara y les da igual si tienes ahí esperando un minuto o un mes.

Estoy cansada de trabajar en atención al cliente y yo también sé lo que es estar a tope y no poder cogerte tu tiempo de descanso; pero yo aprendí que el cliente es el rey y que si tengo que perder mi descanso lo pierdo y que si tengo que quedarme tiempo extra y luego recuperarlo lo hago y que si tengo la oficina llena de gente no se pone un pie en la calle y que si se es un poquito sensato no s ele comenta a un cliente que el resto de clientes debe “apañárselas” porque un empleado no está dispuesto a ceder sus 20 minutos de descanso o a simplemente cogérselos luego…

Por supuesto la que está mal soy yo por esperar que las cosas funcionen de una forma más civilizada o por pretender que un banco de tal calibre decida que tal vez puede implantar un sistema de numeritos donde atienden por orden de llegada sin importar si los compañeros salen o no a comer y donde no es necesario tener a 30 personas esperando de pie en una cola interminable dentro de una oficina de 10 metros cuadrados.

OK, ok, que ya estoy pidiendo demasiado!!!

 
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Posted by on September 10, 2008 in todo lo demás

 

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