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Welcome to Madrid

29 Apr

Y a petición de una lectora he decidido escribir la historia detallada de lo que me pasó en aquel café de Madrid que mencionaba en el post de hace unos días.

Todo comenzó con el ticket que me dio la empresa a mí y al resto de mis compañeros en formación para desayunar en Madrid. Quedamos todos en el café a las 8 y 30 y quedamos allí porque está justo frente al hotel y era lo que nos quedaba más cerca. Lo primero que pensé cuando me dieron el ticket fue “vaya miserables”. Es decir, aprecio el hecho de que nos hayan dado un ticket para la comida pero el mismo era de un valor de 2,50 euros, y que me perdonen los jefazos que no es por malagradecida; pero cualquiera que viva en la ciudad (y hasta los que no somos de allí) sabemos que con eso no se desayuna en Madrid.

Me fui el martes con mi ticket y pedí un desayuno de croissant con jamón y queso que costaba unos 3,45. Por supuesto el desayuno sólo incluía el croissant más la elección de café o refresco. Yo no bebo café, y refresco para desayuno tampoco; así que me pedí un zumo de naranja. La chica que tomó la comanda me dijo que el zumo no estaba incluido en el combo de desayuno, en la carta ponía que costaba 1,60 euros así que le dije que valía y que me sirviese el croissant sin refresco ni café y el zumo.

Cuando fuimos a pagar todos entregaron sus tickets de 2,50 y poco más en suelto. Nadie tuvo que pagar mucho extra porque todos se pidieron un desayuno de estos súper peques con el que sé que yo no hubiese aguantado toda la mañana. Mis compañeros se adelantaron porque lo de ellos estaba justo mientras que yo tenía que poner algo más de dinero así que cuando me disponía a pagar veo que me cobran 3,20 euros por el zumo (lo mismo que me hubiese costado el desayuno con todo incluido) y le pregunté a la chica por qué me había cobrado eso si en la carta ponía que el zumo valía 1,60.

Me dijo que ella me sirvió el zumo de tamaño GRANDE, en principio pensé que me tomaba el pelo, pues el tamaño del zumo NO LLEGABA a los 25 cl y no entendía cómo eso podía ser tamaño grande. En segundo lugar, en la carta NO PONÍA por ningún sitio que habían dos tamaños de zumo, sólo ponía “zumo de naranja 1,60”. Encima de todo eso, cuando la camarera tomó la orden JAMÁS me preguntó de qué tamaño quería yo el zumo, por lo que me parecía tremendamente increíble que entonces me estuviesen cobrando por algo que no fue lo que yo pedí. Si en la carta pone “zumo de naranja 1,60” entonces yo pedí “zumo de naranja de 1,60.” No pedí ni zumo de naranja grande, ni zumo de naranja de 3,20, ni zumo de naranja otro que no fuese el que ponía la carta.

Me enfadé muchísimo y protesté pero dado que estaba con mis nuevos compañeros y que además íbamos tarde para la sesión formativa decidí no dar un espectáculo y evité engancharme más. La cuenta subía a poco más de 19 euros, menos los 12,50 euros que le habíamos dado en tickets, menos 2,55 euros que pagó una compañera que se dejó su ticket en el hotel, daban un total de 4 euros que era exactamente lo que me tocaba poner.

Saqué un billete de 10 euros a la que parecía ser la encargada (porque no iba vestida de camarera) y tras cobrar la factura me da 3 euros de cambio. Me quedé pasmada en el sitio y le dije que me faltaba dinero mientras ella cogía su calculadora, me sacaba una cuenta en la que restaba del total 10 euros en tickets mientras yo el discutía que le dimos 12,50 euros en tickets y ella decía que no, que ella no se equivocaba y que la calculadora no se equivocaba.

Seguía transcurriendo el tiempo mientras que mis compañeros comenzaban a salir del sitio y a esperar fuera, pensarían que yo estaba haciendo lío por nada pero me sentí tan burlada y tan enfadada que si por mí hubiese sido les hubiese incendiado el local en ese preciso momento.

No le vendría mal a la tía esa una dosis de humildad, porque eso de que “ella no se equivoca” fue tan feo que sólo espero que la vida se encargue de devolverle lo mismo que ha dado. NO me molestaba tanto lo del dinero como el hecho de que me cobrase de más por la cara. NO me enfadó tanto tener que pagar 10 euros por un desayuno que no valía más que 6 como el que se pensase que como vengo de fuera no me entero de qué van en Madrid.

Detesto meter eso de “venir de fuera” en esto pero fue la sensación que tuve. De otro modo no entiendo por qué cobrarme algo que no ponía en la carta sin preguntar y por qué luego estafarme con los tickets.

No se me ocurrió poner una reclamación y aunque se me hubiese ocurrido probablemente no lo hubiese hecho por falta de tiempo. Llegamos tarde ese día a la formación y el formador nos hizo pagarle un café a todos los que estuvieron allí a tiempo. Me da tanta rabia que no se me ocurriese poner una reclamación! Creo que si se me hubiese ocurrido tal vez sí que lo hubiese hecho, al menos hubiese tenido una excusa un poco más justificada para presentarme tarde al aula.

Y esa fue mi bienvenida a Madrid. No sé el nombre del café pero está marcado en el mapa con la “A”. Si alguien lo conoce que me lo diga!!

 
2 Comments

Posted by on April 29, 2008 in todo lo demás

 

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2 responses to “Welcome to Madrid

  1. rosanalpz

    May 1, 2008 at 08:37

    ¡Qué estafadores! Me pasaré por allí para echar un vistazo y te cuento.

     

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