RSS

Los relojes no duermen…

12 Jul
Estos últimos días parecen estar caracterizados por las tan cuestionables despedidas. Despedida de gente que entra en nuestras vidas, deja rastro y luego por razones del destino se va. Gente que cambia de ambiente en la medida en que los relojes del tiempo avanzan sin compasión. Gente que debe irse pero sabemos que volverá. Gente que cambia su forma de vida y que de alguna manera dejarán de ser lo que hoy son.

 

Pare usted de contar los diferentes tipos de despedidas de los que podríamos hablar. Lo que sí es cierto es que las despedidas tienden a ser tristes, sobretodo cuando se trata de seres queridos o cuando se trata de personas a las que nos hemos aferrado sin importar que tan sólo las hayamos conocido por poco tiempo. No importan las razones por las cuales ocurren tanto como el hecho de que las despedida son definitivamente una de las escenas más difíciles que nos puede tocar vivir a los seres humanos y especialmente a aquellos que como mencioné anteriormente tenemos esa tendencia natural a apegarnos con facilidad a la gente que queremos en esta vida.

Las despedidas son difíciles por lo que significan; por el recordatorio de lo que nos espera y por el temor de que alguna vez el adiós será definitivo. Hay despedidas simbólicas, hay despedidas temporales, también hay despedidas permanentes y sin embargo, esos momentos de adiós son tan sólo una etapa más de la vida, recursos necesarios y parte de las muchas “pruebas” que nos toca superar en ciertas ocasiones. Pero cómo llenar con palabras el vacío que esas personas dejan? Cómo llenar los espacios que quedan en blanco por lo que ya no tenemos? Cómo aliviar el dolor de tener que decir adiós?

Probablemente la respuesta a todas esas interrogantes radica en uno de los conceptos más abstractos del universo: El tiempo. Y sin querer ponerme filosófica, debo decir que el tiempo es para mí uno de los términos más relativos y difíciles de definir. Qué es el tiempo? El tiempo se define de muchas formas y también se cuantifica en base a distintas medidas de duración; pero si lo pensamos bien el tiempo tiende a ser relativo porque todo depende del punto de referencia que utilicemos para medirlo. Cuando hablamos de mucho tiempo, poco tiempo, no hay tiempo, o tiempo indefinido realmente a qué nos referimos? Depende del punto de vista de cada persona, depende del contexto y de la propia idea que tengamos del tiempo en nuestra cabeza.

Lo que si está claro para mí es que sólo un intervalo de tiempo puede permitirnos recuperar el balance y el equilibrio luego de la pérdida o separación de quienes hemos querido. Y no importa si ese intervalo de tiempo es infinito. No importa si las cicatrices siguen siendo visibles. El tiempo no se detiene ni espera hasta que podamos controlar el cúmulo de sentimientos encontrados; simplemente sigue avanzando y a medida que pasa nos ayuda de alguna manera a sanar y olvidar. Por supuesto no todas las despedidas son drámaticas o dolorosas, pero la mayoría de ellas nos dejan un hueco en la panza.

Lo importante es no permitir que esas situaciones nos dejen sin ganas de sonreír a pesar del sabor amargo que tienen porque sigue habiendo gente a nuestro alrededor que necesita un poquito de la luz que reflejamos para ellos poder vivir y por consiguiente no podemos dejarnos apagar. Lo importante, es recordar que el ciclo no siempre se cierra con la despedida porque muchas veces tenemos la oportunidad de seguir teniendo encuentros con esas personas que dejamos o nos dejaron aunque esos encuentros sean impersonales o esporádicos. Nunca es lo mismo, pero nos deja más tranquilos saber que la tecnología está de nuestra parte.

Hace apenas unos días que comencé a trabajar. Y me refiero a mi primer trabajo real. Mi primer trabajo de oficina fuera del ala del negocio de mis papás. Ese trabajo con el que soñé desde niña. Creo que sólo llegué a trabajar mes y medio, pues por esas cosas del destino cuando por fin todo parece estar encontrando su camino o algún nivel de estabilidad; bada bum! La vida te sorprende con un balde de agua fría que no sólo te deja helado en el sitio, sino que encima te quita toda la energía o el poquito de esperanza que llevabas en tu interior de que los vientos iban a seguir soplando a tu favor.

Es muy duro tener que dejar un trabajo en el que te sientes tan a gusto prácticamente por obligación. Y es que no se puede tener todo en esta vida y en este momento mis estudios parecen llevar el “priority” sticker. El tiempo se me está agotando, y volvemos a ese concepto en base al cuál se definen absolutamente todas las acciones de nuestra vida. Y no pasa nada, que he tenido que dejar el trabajo por razones que están fuera de mi control y aunque me ha dolido me siento satisfecha porque mi experiencia fue maravillosa y siempre estaré agradecida por haber tenido esa oportunidad y por haberme de cierta forma probado a mí misma que sí puedo surgir por mis propios medios y que sí estoy capacitada para enfrentarme al mundo real.

Supongo que no soy la primera que siente ese temor al saber que de pronto despertaste siendo un adulto y que no sabes si vas a lograrlo o si fracasarás en el intento. Estas últimas seis semanas estuvieron llenas de mucho aprendizaje y crecimiento personal. Tuve un pequeño chance de destacarme en el campo laboral, de demostrar de qué estoy hecha y de sentirme no sólo parte de un todo sino también saber que era una parte importante de la que dependían otras personas y otras labores. Creo que eso es un factor clave, al menos para mí lo es porque mi motivación es esa necesidad de sentir que pertenezco, de sentir que soy una parte importante de ese todo y de sentirme llena de satisfacción personal por los logros alcanzados. El reto es conmigo misma y el cielo es el límite.

Mi renuncia fue efectiva para el 8 de Julio, así que hace tan sólo unos días que estoy sin empleo. Mis compañeros de trabajo me prepararon una despedida sorpresa que me dejó boquiabierta no sólo en sí por el hecho de que soy fácil de complacer y conquistar, sino porque fue inesperado y no hay nada más lindo que recibir cuando no esperas hacerlo. La despedida no sólo estuvo acompañada de abrazos y lágrimas sino también de tarjetas, cartas, torta y hasta helado! Por supuesto cualquier excusa es buena para tener una reunión en la oficina. Hasta el vice presidente firmó la tarjeta, que más puedo esperar?

Fue muy rico recibir el feedback positivo de la gente y sus mejores deseos para un futuro lleno de éxitos. A todos nos gusta sentirnos queridos, y saber que sólo seis semanas bastaron para que estas personas llegasen a valorarme de una forma tan especial me llena de una gratitud que no puedo describir con palabras. A pesar de lo duro, a la vez fue muy lindo saber que esa puerta sigue abierta y que tal vez más adelante el destino me sorprenda dándome otra oportunidad. Por lo pronto sólo puedo sentirme agradecida por todo lo que aprendí, por toda la gente que conocí, por todas las cosas que descubrí que soy capaz de hacer, y sencillamente por la experiencia que me dejó y los temores que superé.

Anexo la tarjeta que me firmaron todos los de la oficina para que se mueran de envidia =) jejeje… no mentira! Es sólo para que puedan experimentar conmigo el dolor de la despedida pero la alegría de saber que dejé rastro. Hagan click para ampliar😉


 
Leave a comment

Posted by on July 12, 2005 in aquí entre nos

 

Tags: , , , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: