En estos días me estaba planteando lo grande que es el concepto de amistad y lo bonito de saber que se cuenta con las personas que quizás menos imaginas.
Cuando recibí aquella oferta, me sentía confusa y tenía tantas ideas en la cabeza que a ratos dudaba y a ratos me sentía segura, pero al final del día volvía al punto de partida sin tener claro hacia dónde inclinar la balanza; sin saber si ya había considerado todas las opciones y perspectivas; con la incertidumbre de tomar la decisión “correcta” o sólo la más conveniente bajo las circunstancias.
Por su puesto que lo consulté con mis padres, con dos amigos, con mi hermana, con la almohada, con mi chico, conmigo misma, con El Ingeniero, y con los dioses del olimpo; hasta que me di cuenta de que aún así no sabía qué hacer y entonces recordé que había una persona que podría ayudarme. Hablé con El Guaperas, pero él tampoco logró sacarme de dudas; y supe que me faltaba alguien y algo más.









